Las misiones

 

 

 

“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo". Mateo 28:19

 

Introducción: A menudo se interpreta este versículo como que contiene tres órdenes; es decir, ir, bautizar y hacer discípulos o enseñarles. En realidad la gran comisión gira alrededor de un  imperativo fundamental: Haced discípulos. Hacer discípulos involucra tres pasos, que son: Ir, bautizar y enseñar. Los discípulos fueron enviados a “hacer discípulos a todas las naciones” y debemos ir de igual forma nosotros con la autoridad que nos da el Señor.   El mandato y la misión de la Iglesia son alcanzar al mundo con el evangelio de Cristo.

 

I. Alcance misionero    A. Centro estratégico

 

El versículo 19 de Hechos 11 prosigue con el relato de los creyentes dispersados a causa del martirio de Esteban. Continuaron usando su exilio para seguir esparciendo el evangelio. Sin embargo, todavía seguían predicándoles a los judíos solamente.

 

Se mencionan varias regiones de ministerio, pero el enfoque está en Antioquía, que pronto se transformaría en un centro misionero para la Iglesia Primitiva. En el mundo antiguo varias ciudades se llamaban Antioquía, pero ésta era la capital de Siria.

 

Hechos 11:19 y 20 (leer) Hay diferencias de opinión sobre lo que significa el término "griegos", pero la mejor explicación es que eran "gentiles". Así que, el ministerio de la iglesia no se limitaba a los judíos solamente. Se empezó a desarrollar una congregación mixta. Ciertamente esto contribuiría a la visión que ellos tenían de Cristo como el Salvador de todo el mundo, no sólo de una nación o raza.

 

"Y la mano del Señor" (v. 21) es una expresión que se repite con frecuencia en las Escrituras. Significa que la bendición y la presencia de Dios estaban con ellos en la obra que hacían. El número de conversos seguía aumentando. Evidentemente el Señor tenía la intención de usar a la iglesia en Antioquía como una fuerza poderosa en el evangelismo.

 

   B. Los nuevos creyentes son fortalecidos

 

En el libro de los Hechos observamos que los líderes de la Iglesia comenzaron a investigar los nuevos ministerios. No pudieron haber elegido a un hombre mejor capacitado que Bernabé, él pronto vio lo que ocurría en Antioquía como la obra de Dios. Conociendo las dificultades que esta gente encontraría al volverse cristianos, Bernabé se quedó para animarlos. Aquí vemos al evangelismo complementado por un sólido ministerio de enseñanza. Mientras Bernabé estaba en Antioquía, "una gran multitud fue agregada al Señor" (v. 24).

 

El versículo 26 se enuncia otro principio evangelístico. Ha habido ocasiones cuando Dios envió avivamiento a comunidades sin que nadie se quedara allí para establecer una iglesia y así conservar la cosecha. Bernabé y Saulo permanecieron en Antioquía un año enseñando y fortaleciendo a estos nuevos creyentes.

 

II. Misioneros comisionados (Hechos 13:1-4 leer)      A. Líderes en la Iglesia

 

A la Iglesia en Antioquía el Espíritu Santo trajo hombres que Él había capacitado para guiar y fortalecer a la congregación. Al comienzo del capítulo 13 empezamos a ver cómo Antioquía formaba parte del plan de Dios para evangelizar. Siempre se recordará como el centro misionero de la Iglesia Primitiva. Este era el plan y propósito de Dios para su Iglesia.

 

Inmediatamente notamos la mención de profetas y maestros. Estos dos ministerios se complementaban. Los profetas y los maestros no eran rivales. Ambos dones fueron necesarios para la edificación y la madurez del Cuerpo de Cristo. Pablo dijo que el don del profeta es "para edificación, exhortación y consolación" 1ª Corintios 14:3 que dice “Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación”, esto nos habla de la predicación de la verdad, esta producía la edificación de la Iglesia, alentaba a la obediencia y alentaba en medio de la tribulación.. En Hechos 15:32, se nos dice que Judas y Silas, "como ellos también eran profetas, consolaron y confirmaron a los hermanos con abundancia de palabras". Los profetas sabían lo que Dios estaba haciendo, y presentaban la verdad al pueblo por inspiración del Espíritu Santo.

 

Los maestros también conocían las verdades espirituales. Su ministerio era uno de enseñanza, impartiendo conocimientos a los creyentes. Les ayudaron a arraigarse en la Palabra de Dios (1 Corintios 12:8 leer).

 

  B. Separados por el Espíritu

 

Bernabé y Saulo fueron elegidos por el Espíritu Santo. Estaban separados del resto del liderazgo y de la congregación; se habían apartado para una obra especial. Saulo, luego llamado Pablo, nunca olvidó esa separación. Comenzó su epístola a los romanos al referirse a sí mismo como "apartado para el evangelio de Dios" (Romanos 1:1).

 

Los versículos 3 y 4 de Hechos 13 contienen declaraciones marcadas que muestran un principio usado por Dios para llamar a la gente a un ministerio especial. El versículo 3 dice que la iglesia envió a Bernabé y a Saulo en su viaje misionero (leer). El versículo 4 dice que fueron "enviados por el Espíritu Santo" (leer). No hay contradicción en estas afirmaciones. La imposición de manos era una manera de identificarse con la iglesia y de afirmar la misión encomendada por Dios para una persona en especial.  .

 

La congregación de la iglesia en Antioquía envió a estos obreros después de haber pasado tiempo en ayuno y oración por ellos en vista de que el Espíritu Santo los había llamado. Este es un hermoso ejemplo de Dios compartiendo su obra con su pueblo. El Espíritu Santo llama y separa, y es la iglesia la que tiene la responsabilidad de dar reconocimiento y luego enviar a estos obreros a la mies. Nosotros hoy día seguimos el mismo ejemplo cuando ordenamos a ministros y comisionamos a misioneros. La pregunta que surge entonces es: ¿Cómo puedo yo ser parte de las misiones?, la respuesta es muy simple, 1) ser parte activa como misionero y 2) ser parte activa como sustentador de las misiones, sustentador con mis oraciones y con mi dinero.

 

  Dios suplirá lo necesario para realizar Su obra, de acuerdo a Su voluntad (Filipenses 4:18-19 leer)  Las misiones o el plantar iglesias es una prueba de fe que depende de la provisión de Dios. Si esperáramos a que todas las necesidades estuvieran cubiertas, nunca podríamos empezar. Dios nos llama a dar un paso de fe en el área financiera.  Por otro lado, Dios provee en Su tiempo y necesitamos esperar en Él.  Ejercitamos la fe al elaborar planes, reclutar y preparar obreros. La clave es dar un paso de fe a la vez.  La provisión de Dios, para el primer paso de fe, nos permite dar un segundo paso de fe.

 

   A los miembros de la iglesia se les debe enseñar sobre la responsabilidad de proveer para sus obreros (Pastor, diacono, misionero, etc.)  (1 Timoteo 5:17-18 y 1ª Corintios 9:14 leer)

Algunas veces, las iglesias fallan al no percibir la responsabilidad de sostener a sus obreros y en consecuencia, les resulta muy difícil asumirla más adelante.  La iglesia debe estar preparada para dar sacrificialmente y sostener a sus obreros. Cuando una iglesia está siendo plantada y establecida debe apartarse una cantidad desde un principio para el obrero y para establecer hábitos sólidos de mayordomía.

 

  Es cierto que, dependemos de Dios para la satisfacción de nuestras necesidades, pero eso no elimina la responsabilidad de las iglesias, sino que se transforma en una prueba de fe.   (1 Timoteo 5:8 leer)  es cierto que no queremos ser una carga para la Iglesia, pero la escritura nos enseña este importante principio. Los obreros del Señor, ya sea de tiempo completo o no, debe enseñar a la iglesia a invertir en un ministerio como las misiones y no tenga la menor duda que Dios ha de retribuir sus esfuerzos con grandes bendiciones. 

 

  III. Un ministerio ungido     A. El poder de Satanás es derrotado

 

Sin duda, Bernabé y Saulo predicaron en cada oportunidad a lo largo del camino por donde viajaban. Los lugares mencionados por Lucas son notables por los eventos que se llevaron a cabo allí.  (Hechos 13) En Pafos vemos un ejemplo sobresaliente de la oposición de Satanás al evangelio. El administrador romano (el procónsul), Sergio Paulo, era un hombre que aparentemente estaba en busca de la verdad.  Elimas el mago había obtenido gran influencia con Sergio Paulo usando sus poderes inicuos. Con razón se opuso a la predicación de los misioneros. Si Sergio Paulo aceptara a Cristo, Elimas perdería toda la influencia y los privilegios de que disfrutaba.

 

  Lleno del Espíritu Santo, Pablo pronunció una sentencia poderosa contra el mago (Hechos 13: 9-12 leer). Si alguien cree que Pablo fue demasiado duro, debemos recordar que estaba dirigiéndose a un individuo que se interponía entre un alma hambrienta de Dios y el Salvador. Si Elimas no hubiera sido detenido, Sergio Paulo (el procónsul) posiblemente nunca hubiera encontrado a Cristo. Fue el Espíritu Santo, a través de los labios de Pablo, quien pronunció el juicio contra el mago. Cuando Sergio Paulo vio a su "consejero espiritual" ciego y buscando a alguien que lo condujera de la mano, reconoció la verdad de la predicación que Pablo acababa de compartir. Su gran búsqueda de la verdad lo había llevado a Jesús, en quien él ahora creía.

 

  B. Predicando a los gentiles

 

El segundo lugar que visitó el grupo misionero fue la segunda Antioquía, en la región de Pisidia. Primero fueron a la sinagoga para predicarles a los judíos. Ahora se encontrarían con otra clase de oposición, el prejuicio religioso y cultural. Muchos gentiles escucharon predicar a Pablo, y vinieron a la sinagoga. Esto puso a los judíos en contra de los misioneros y comenzaron a oponerse vigorosamente a su predicación. El versículo 45 dice que rechazaron lo que Pablo decía "contradiciendo y blasfemando" muy posiblemente atacando el mensaje de que Cristo era el Mesías.

 

Los judíos habían endurecido su corazón a tal punto que seguir ministrándoles a ellos sería inútil. En obediencia a la comisión del Señor, Pablo y Bernabé se dirigieron a los gentiles. La oposición de los judíos finalmente los hizo abandonar esta región, pero fueron a Iconio y siguieron predicando. La historia concluye con este resumen inspirador:

 

"Y los discípulos estaban llenos de gozo y del Espíritu Santo." (v. 52).

 

Conclusión: Debemos reconocer que la oposición vendrá de Satanás cuando cumplamos con el trabajo al cual el Señor nos ha llamado. Sin embargo, no debemos temerla. Confiamos en el poder de Dios, no en el nuestro. Dios siempre está en control de todas las circunstancias. Cuando los cristianos llegaron a Antioquía, no tenían idea de que Dios algún día fundaría en esa región un centro del cual saldría un gran movimiento misionero de la Iglesia Primitiva. Esta gente simplemente estaba obedeciendo el llamado del Señor de ir a todas partes para predicar el evangelio. Cuando seguimos la dirección del Espíritu Santo podemos esperar que El nos usará aun cuando no sepamos hasta donde alcanzarán sus planes.

 

 Durante esos primeros días de la Iglesia, Dios dirigía a su pueblo a que saliera para influenciar a un mundo impío. El llamó a individuos a quienes había comisionado especialmente para ser lo que ahora llamamos misioneros. Dios siempre bendecirá a la iglesia y al cristiano que es consciente de la importancia de las misiones. Hermanos debemos reconocer que el mundo está perdido sin Dios, debemos reconocer con todo lo que se refiere a las misiones es poco lo que damos, que nuestro amor es frío, pero esta noche podemos orar a nuestro buen Padre celestial para hacer un compromiso con él en primer lugar y hacer esta oración...

 

“Porque así nos ha mandado el Señor, diciendo: Te he puesto para luz de los gentiles, a fin de que seas para salvación hasta lo último de la tierra” (Hechos 13:47)

 

 

 

Amén

Index/Homilías 2007