La Realidad de la Resurrección

 

Fondo bíblico: 1 Corintios 15:1-58.

en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. 1 Corintios 15:52

 

Introducción

En el capítulo 15 de 1ª Corintios, el apóstol Pablo concentra su atención en otro de los problemas que enfrentaba la iglesia de Corinto. Los saduceos, pensaban que no había vida después de la muerte. Otros apenas podían admitir una nebulosa existencia después de la muerte.

En la iglesia de Corinto se levantaron muchos falsos maestros que negaban absolutamente la resurrección corporal de los creyentes. Desafortunadamente este tipo de maestros existen en todo lugar hasta el día de hoy. No podemos dar por sentado que todo el que celebre la Pascua cree en la realidad de la resurrección corporal de nuestro Señor Jesucristo. Tampoco podemos pensar que esas personas conozcan por experiencia algo siquiera del poder de su resurrección.

I. El significado de la resurrección de Cristo. -1 Corintios 15:1-20

A. Su resurrección conforme a las Escrituras

¿Qué hizo Jesús para que sus discípulos entendieran el significado y la importancia de su resurrección? (Lucas 24: 44-48.)

Les señaló las profecías del Antiguo Testamento. Una de las cosas que se recalcan fuertemente en el Nuevo Testamento es que la muerte y la resurrección de Jesús formaban parte integral de los planes de Dios desde el principio. Dios había venido preparando a Israel para estos acontecimientos a través de sus relaciones con el pueblo.

Por eso se puede asegurar que la resurrección de Cristo era parte esencial del plan redentor de Dios para los hombres por lo que la muerte del Señor Jesús no fue accidental.

Casi todos los libros del Antiguo Testamento señalan a la persona de Cristo Jesús. Isaías anunció que Cristo nacería de una virgen (7:14). El Génesis declara que Jesús sería el Hijo de Abraham (12:3) y que vendría de la tribu de Judá (49:10). El salmista hace notar que Jesús sería del linaje de David (110:1). Miqueas señaló la ciudad de Belén como el sitio donde nacería el Señor (5:2). Isaías, por otra parte, anunciaba que sería ungido por el Espíritu de Dios (61:1); también Lucas (4:18,19). Zacarías predijo el hecho de que entraría a Jerusalén montado en un pollino (9:9). El salmo 41:9 menciona la traición de judas. Zacarías también dijo que el precio que se pagaría al traidor sería de treinta piezas de plata (11:12, 13). Este mismo profeta también habló de que sus discípulos lo abandonarían (13:7). El salmista habló de que le horadarían sus manos y sus pies, pero ninguno de sus huesos sería quebrado (22:16; 34:20). También dijo que los verdugos le darían a beber vinagre mezclado con hiel (69:21); y que se dividirían sus vestidos y echarían suertes sobre su manto (22:18); además de esto, que sería abandonado por Dios (22:1). Isaías profetizó que sería sepultado con los ricos (53:9). El salmista escribió sobre su resurrección de entre los muertos (16:8-11), sobre su ascensión al cielo (68:18) y que se sentaría a la diestra del Padre (110:1). Todo fue `conforme a las Escrituras".

La resurrección de entre los muertos fue un evento que identificó a Jesús como el Mesías prometido, el Redentor y Salvador de la humanidad.

En las Escrituras encontramos el testimonio personal de muchos que presenciaron dicho acontecimiento. Entre los testigos estaba Pedro, quien había negado a Jesús, pero que después de todo esto se convirtió en un vibrante anunciador del evangelio. Estaban también los once discípulos, quienes al principio no creían que fuera el Señor resucitado el que estaba frente a ellos hasta que El comió con ellos y les dio "muchas pruebas indubitables" Hechos 1:3: A los cuales, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoles por cuarenta días, y hablándoles del reino de Dios”. Lucas 24:36-43. Después de eso, hubo más de 500 hermanos que pudieron ver a Jesús en Galilea después de su resurrección. Veintiséis años más tarde, cuando Pablo escribió esta epístola, muchos de esos 500 creyentes todavía estaban vivos. Los corintios podían ir a entrevistar a esos hermanos para comprobar si era verdad lo que Pablo decía. Este es un hecho muy importante. Si la resurrección de Jesús no hubiera sido un hecho comprobado, Pablo no se habría atrevido a escribir tales cosas.

Las otras apariciones de Cristo resucitado ocurrieron a amigos y seguidores del Señor. Jacobo, su hermano, lo había rechazado durante su ministerio terrenal (Juan 7:5), y el texto original griego implica que éste había sido uno de los que dijeron que Jesús estaba fuera de sí (Marcos 3:21). Pablo también había rechazado a Jesús y se había empeñado en perseguir a los cristianos con un entusiasmo y celo inigualables a fin de acabar con la doctrina del cristianismo (Hechos 9:1). Que tanto amigos como enemigos del Señor hayan dado testimonio de su resurrección en un momento en el que se podía investigar todo es una gran prueba de este maravilloso acontecimiento.

B. Su resurrección garantiza nuestra salvación

Lo que pasaba era que los maestros falsos que habían salido de entre ellos andaban tratando de interpretar el evangelio de acuerdo con las filosofías mundanas. Algunos de estos falsos maestros admitían hasta cierto grado el hecho de la resurrección de Cristo y aun estaban dispuestos a predicarla como un incidente muy especial: Pero se oponían a cualquier insinuación acerca de la resurrección de los muertos en general. Sin embargo, la resurrección de Cristo no es diferente de la nuestra. Por eso Pablo argumentaba en el sentido de que "si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó" (versículo 13). Ahora, si es verdad que Cristo no resucitó, entonces nuestra dedicación está vacía y nuestra fe es falsa. Entonces, el apóstol y aun el mismo Jesús serían los peores impostores del mundo. Si desafortunadamente esto fuera así, entonces no tendríamos ninguna esperanza de salvación, porque nuestros pecados no serían perdonados. Pero por cuanto El vive, nosotros también viviremos, Juan 14:19: Aun un poquito, y el mundo no me verá más; empero vosotros me veréis; porque yo vivo, y vosotros también viviréis”.

El Apóstol Pablo no tenía ninguna duda en cuanto a la Resurrección de Cristo. El había hablado con Jesús en el camino a Damasco. El dijo tales cosas con relación a los falsos maestros para demostrarnos lo necio que es prestar atención a esos que pretenden degenerar las doctrinas básicas del cristianismo, especialmente la resurrección de Jesús. Pablo no tenía ninguna duda: por el contrario, contra las falsedades de los paganos, declaró enfáticamente: "Mas ahora Cristo ha RESUCITADO de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho” (1ª Corintios 15: 20).

“Primicias de los que durmieron es hecho”............. Las primicias eran los primeros frutos que se tomaban de la cosecha; a la vez de ser una promesa de la abundancia que vendría, las primicias son parte integral de la misma cosecha. Así también nuestra resurrección es parte integral de la resurrección del Señor Jesucristo. Por lo tanto también podemos decir que nuestra resurrección es parte de la aprobación divina de la muerte redentora de Cristo en el Calvario. Nuestra resurrección es parte de su plan.

II. La naturaleza de la resurrección.-1 Corintios 15:21-50

Pablo dijo que no tenía sentido para él enfrentarse al peligro y hasta poner su vida al borde de la muerte cada día si los muertos no resucitan (1 Corintios 15:30-32). El había llegado a la conclusión de que esa filosofía que dice: "comamos y bebamos que mañana moriremos" sólo tendría sentido si la muerte fuera el final de todo. ¿De qué podría servir el andar exponiéndose al oprobio y el menosprecio de todos por la predicación de un mensaje que después de todo no es cierto, y si la muerte ha de ponerle fin a todo?

Garantía del triunfo final

Estamos tratando aquí un asunto fundamental. En un momento específico de la historia de la humanidad, un hombre, Adán, tomó una decisión de su propia y libre voluntad, con lo cual trajo la muerte a todos los seres humanos. Como resultado de esto, todos murieron. Luego, en otro momento específico de la historia, otro hombre, Jesús, se levantó de entre los muertos después de haber puesto su vida en rescate por todos y con el hecho de su resurrección hizo posible la resurrección del cuerpo. 1ª Timoteo 4:16 Porque el mismo Señor con aclamación, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero”.

 

 III. La gloria de la resurrección 1 Corintios 15:51-58

 Una transformación maravillosa

Pablo nos revela aquí un misterio; es decir, algo que estaba oculto durante el Antiguo Testamento. Los profetas del Antiguo Testamento vieron muchas cosas acerca del futuro. Vieron, por ejemplo, que entre los ganes de Dios estaba la restauración d Israel a su territorio nacional y a su Dios (Ezequiel 36:24-28). Pudieron divisar el reino del Mesías venidero (Isaías 9:6, 7; 11:1-10). También tuvieron muchas visiones de las bendiciones mileniales (Isaías 35:1-10; 65:18-25; Amós 9:13-15; Zacarías 14:4-11). Incluso percibieron vislumbres del cielo nuevo y la tierra nueva (Isaías 65:17; 66:22).

Pregunta: ¿Qué cosas no les fueron reveladas?

Hay muchos detalles del futuro que aún no nos han sido revelados. Tenemos que reconocer la verdad que se expresa en Hechos 1:6, 7, donde se hace ver que no nos es dado conocer "los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad". Por ejemplo, hay ciertas cosas, fechas y horas que el Padre no ha querido revelar. Sin embargo, la doctrina del rapto de la iglesia es un asunto que permaneció velado u oculto en el Antiguo Testamento, pero nos ha sido revelado a nosotros en el Nuevo Testamento. La palabra "rapto" no aparece en las versiones en español. Este término viene del latín y sirve para traducir el término griego harpazós, el cual tiene la idea del transporte de una cosa o persona de un lugar a otro. El rapto es el traslado de la Iglesia. Este glorioso acontecimiento producirá una transformación repentina y total en los que sean resucitados de los muertos o transformados de entre los vivos a la venida del Señor. La traslación o rapto tiene el fin de llevar a los creyentes para que se encuentren con el Señor en el aire (1 Tesalonicenses 4:16, 17).

B. Victoria en Cristo

Pregunta: ¿Tenemos que esperar hasta el momento de la traslación para compartir la victoria que da el Señor?

Como lo explica Romanos, La paga del pecado es la muerte, y la muerte todavía tiene la ruina exterminadora en su poder. Sin embargo, la resurrección de Cristo es una garantía de nuestra victoria total sobre este enemigo. Por el momento, como lo dice la Palabra de Dios, el Señor nos da victoria tras victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo. 1ª Corintios 15:57 Mas á Dios gracias, que nos da la victoria por el Señor nuestro Jesucristo”. Por eso podemos mantenernos firmes sabiendo que nuestro trabajo en el Señor no es en vano. Esperemos con avidez el momento de nuestro triunfo sobre todo lo que actualmente nos atemoriza.

La resurrección de Cristo es la base de la fe y de la esperanza de todos los cristianos. Una de las grandes afirmaciones del Nuevo Testamento es la que se expresa en las palabras de Jesús mismo: “Porque yo vivo, vosotros también viviréis” (Juan 14:19).

Al concluir podemos decir que La Palabra de Dios debe dejarnos con nuestras mentes limpias de cualquier duda con relación a la resurrección de Cristo. Tampoco debemos dudar de que ah de llegar el momento en que Dios realice la resurrección de los muertos. Unos serán resucitados para entrar al gozo de la vida eterna cuando Cristo venga. Los otros, en cambio, serán resucitados para tormento eterno después del reino milenial de Jesús. La declaración de las dos resurrecciones (aunque sin detalles en cuanto al momento de la realización de cada una) la encontramos en Juan 5:28, 29 y Daniel 12:2 que dicen:

 

“No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; 29 y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación”. (Juan 5:28 y 29)

 

“Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua”. (Daniel 12:2)

 

 

                                    Amén y Amén

 

Index/Homilías 2007