La Mujer Cristiana en la Construcción de su Hogar

                                  "Si Jehová no edificare la casa. En vano trabajan los que la edifican:
                                   Si Jehová no guardare la ciudad, En vano vela la guarda."

                                                                     Salmo 127: l
                              "LA mujer sabia edifica su casa: Mas la necia con sus manos la derriba."
                                                                      Proverbios 14: l
 

 Introducción:
Ambos versículos muy conocidos porque se refieren al hogar, la familia y el matrimonio y tienen una palabra en común que es sustancial a la hora de reflexionar sobre el tema; Edificación.
Las Escrituras nos presentan al matrimonio y a la familia como un proyecto de edificación o construcción compartida, donde los principales obreros son los esposos, y dentro de sus roles, la esposa o mujer tiene una delicada e importante tarea que cumplir.
No se debe olvidar por cierto eso si, que el rol del hombre y de la mujer en el proyecto común de edificar un hogar, está en el marco de la obediencia como obreros, que deberán cumplir con celo en cuanto a ejecutar los planos perfectos, trazados por "el perito arquitecto"(ira Corintios 10: 3), nuestro Dios. Por ello enfatizamos la prioridad que se debe dar a la Palabra de Dios en todos los aspectos de nuestra vida y en especial en lo referente a la construcción de un hogar. Cuando los obreros estiman por su cuenta tomar medidas seculares o seguir los planos de la filosofía, la ciencia o cualquier forma secular anteponiéndolos a la Palabra de Dios, sin duda arriesgan el éxito de su misión. A esto justamente se refiere el Salmo 127: l y que en particular cada vez que me ha
correspondido oficiar un matrimonio lo enfatizo.
 

 l.- La Edificación del Hogar:
  Edificar en la Biblia quiere decir "construir en una manera positiva". El diccionario añade que edificar es "incitar a la piedad o a la virtud con el buen ejemplo". La edificación debe ser primordial en la relación que nosotros tenemos con nuestros cónyuges, nuestras familias, nuestros hermanos, en resumen nuestro prójimo.

 El elemento principal con el cual se lleva a cabo la labor de edificar, es; El amor, que por cierto es el primer deber cristiano y el "vínculo perfecto" que debe manifestarse en todas nuestras relaciones, tal cual como lo vimos en temas anteriores. En este caso es lo que garantiza la edificación. Fijémonos en lo que dice la Escritura en el segundo segmento de ira Corintios 8: l; "... sabemos que todos tenemos ciencia. La ciencia hincha, mas la caridad edifica."
 

 Pero ¿cómo llevar a la práctica la edificación en el matrimonio? La regla bíblica que es común en lo que respecta a nuestras diversas relaciones, Romanos 15:1- 3, nos señala; "ASI que, los que somos mas firmes debemos sobrellevar las flaquezas de los flacos, y no agradamos á nosotros mismos. Cada uno de nosotros agrade á su prójimo en bien, á edificación. Porque Cristo no se agradó á sí mismo; antes bien, como está escrito: Los vituperios de los que te vituperan, cayeron sobre mí.". Esto sin duda no se puede hacer sin estar en Cristo y con amor, la Escritura exhorta en lo particular en el matrimonio, a que quien es más fuerte deberá sobrellevar las debilidades del otro y agradar a aquel, aún renunciando a sus propios intereses. Sin duda alguna esto es contrapuesto obviamente al consejo secular y al sentimiento egoísta de la carne. Pero en la experiencia quienes tenemos años de matrimonio nos hemos dado cuenta que una de las bases para el buen funcionamiento es que ambos cónyuges vayan decantando y renunciando a aquellas cosas que atenían contra el bienestar común de la pareja y que son contraproducentes para lograr el equilibrio en la relación con el cónyuge. Todo eso sí en un marco claro que lo enfatiza la Escritura; "...en bien, á edificación", esto quiere decir que la acción se enmarca en esos buenos propósitos. Cristo dio el ejemplo con el propósito de la salvación de los pecadores, El se humilló y ofreció por nosotros (Filipenses 2: 3- 8). La edificación se lleva a la práctica a través de actitudes y acciones concretas que reflejaran mi amor por la otra persona. Gálatas 6:1-3 nos instruye: "HERMANOS, si alguno fuere tomado en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restaurad al tal con el espíritu de mansedumbre; considerándote á ti mismo, porque tú no seas también tentado. Sobrellevad los unos las cargas de los otros; y cumplid así la ley de Cristo. Porque el que estima de sí que es algo, no siendo nada, á sí mismo se engaña."

 Otras porciones bíblicas que nos pueden ayudar a entender que actitudes contribuyen a la edificación son: Rom 12:15-19 " Gozaos con los que se gozan: llorad con los que lloran. Unánimes entre vosotros: no altivos, mas acomodándoos á los humildes. No seáis sabios en vuestra opinión. No paguéis á nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. Si se puede hacer, cuanto está en vosotros, tened paz con todos los hombres. No os venguéis vosotros mismos, amados míos; antes dad lugar á la ira; porque escrito está: Mía es la venganza: yo pagaré, dice el Señor." Rom 15:5 - 6 "Mas el Dios de la paciencia y de la consolación os dé que entre vosotros seáis unánimes según Cristo Jesús; Para que concordes, á una boca glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo."

 Estas porciones y otras tantas más, no darán la pauta de que acciones y conductas favorecerán la edificación de mi hogar y la relación con mi cónyuge. A la vez nos muestran otros elementos que se anexan a la edificación, como la consideración, el respeto y aceptación de mi cónyuge y la comunicación eficaz que se debe tener en la relación permanente. Esto nos lleva al análisis en especial de la comunicación dentro del matrimonio.

 2.- La Comunicación en el Matrimonio

  En un curso de preparación para el matrimonio se le preguntaba a una pareja de novios: "¿han hablado de sus diferencias, de sus gustos, de sus cualidades y sus defectos?' "Todo nos lo hemos dicho" fue la respuesta. "¿Y qué cualidad te atrae más de tu novia?, preguntaban al muchacho y la respuesta fue: "TODO". Y a ella al preguntársele por el defecto que mas le disgustaba de el, su respuesta fue: "NINGUNO". Ese mismo lenguaje absoluto que se utilizó durante el romance surge nuevamente pero invertido cuando la comunicación se ha cortado. Si se le pregunta a un esposo o una esposa desilusionada de su matrimonio: "¿Que te gusta mas de tu esposo?”. Casi con seguridad la respuesta será "NADA". ¿Y que te molesta? Responderá "TODO". En una oportunidad el consejero matrimonial le preguntaba a un joven que se estaba separando de su esposa" ¿qué fue lo que te enamoró de ella? Respondió: "Su alegría, su orden y su franqueza”. ¿Y por qué te vas a separar? "por su alegría, su orden y su franqueza ", fueron las respuestas. ¿En donde entonces se rompió el hilo que los mantenía unidos? En la deficiente comunicación que practicaban. Cuando no se le reconoce al otro sus propios valores y no buscar los momentos oportunos para decirse las cosas; y en lugar de una comunicación respetuosa, abierta y transparente, se presentan las agresiones de doble vía, se acaba la paz del hogar y también la comunicación que quedaba. Entonces las relaciones familiares se deterioran al no saber decirse las cosas con amor y comprensión, al no saber el uno interpretar lo que el otro le quiere decir, al tratar de cambiar al otro a como dé lugar para hacer realidad las expectativas que llevaban al matrimonio, al asumir actitudes defensivas cuando se sienten atacados en su intimidad, al no sentirse aceptados por ser como son, y al no sentir el estímulo para asumir verdaderamente y con plena libertad la mejora personal. Surgen a veces reconciliaciones poco duraderas porque vuelven a caer en los mismos errores. Aparece la crítica sistemática y el lenguaje absoluto una vez más: "Tú NUNCA me ayudas, Tú NUNCA me has apoyado, Tú SIEMPRE dejas la ropa tirada, Tú TODO me lo contradices". Y a esto se añade que ha desaparecido del lenguaje de los gestos el detalle amoroso, la caricia tierna., el susurro al oído para decirle al otro "te quiero y me haces falta". Esto por lo general, cuando no conduce a una crisis total o a un rompimiento definitivo, puede acomodar a los esposos en una falsa tolerancia nada saludable para la relación. Y decimos, nada saludable, porque lleva a que cada uno a vivir su vida en forma independiente, alejándose de la verdadera realidad y propósito que Dios contempló para el matrimonio. Cierran el uno al otro su corazón de tal manera que ni siquiera sacan unos minutos de su valioso tiempo para hablar de los dos. De sus inquietudes, de sus temores, de lo que cada uno lleva dentro de sí, ni siquiera de sus esperanzas e ilusiones. De todo lo que está afectando positiva o negativamente la relación de los dos. LO más terrible de esto es que de un matrimonio sin comunicación, que solo se soportan, saldrán hijos e hijas que perpetuaran el error, si es que Dios no obra en sus corazones para enmendar tal situación.

 De más esta decir que la comunicación defectuosa no es enseñada en la Biblia, todo lo contrario, las Escrituras nos promueve a ser comunicativos abiertamente y en honestidad siempre: "Estas son las cosas que habéis de hacer: Hablad verdad cada cual con su prójimo; juzgad en vuestras puertas verdad y juicio de paz: Y ninguno de vosotros píense mal en su corazón contra su prójimo, ni améis juramento falso: porque todas estas son cosas que aborrezco, dice Jehová" Sofonías 8: l6. Esta medida es indispensable para que el corazón descanse. Y la necesidad de ser comunicativo es confirmada en el nuevo testamento; "Por lo cual, dejada la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros." Efesios 4: 25.

 Pero la Biblia no sólo nos enseña lo vital que es ser comunicativos, sino también el hacer una comunicación tal cual como lo dijimos, abierta, con sabiduría y en honestidad y consecuencia. ¿Qué significa esto?; Primero abiertamente, significa que no debemos guardarnos aquellas cosas que envenenaran nuestro corazón y que amargaran nuestra existencia, esto generalmente se puede observar cuando una pareja discute y no llegan en un ambiente de respeto a conversar adecuadamente sobre todas aquellas cosas que son diferencias y molestias del uno al otro, quedando ese sabor amargo que contamina la vida "...hablad verdad"... "no pensando mal en el corazón"..., tiene mucho que ver con esto. La escritura llama a tener una comunicación franca y en confianza. Segundo, una comunicación sabia, la Biblia junto con decir que debemos ser comunicativos nos instruye a que sea en el momento adecuado. Eclesiastés 3: 7 nos dice que hay; ".... tiempo de callar, y tiempo de hablar;", una esposa o esposo deberá ser sabio en cuanto a observar en que momento será adecuado para exponer aquellas diferencias y con que palabras exponerlas, es obvio que una esposa ofuscada o un esposo ofuscado no estará en condiciones de escuchar, lo más probable que lo único que se oirá, será un portazo, es entonces cuando hay que aplicar el consejo bíblico. También una comunicación sabia, implica que debemos deshacernos de todas aquellas palabras que no tienen sentido y que sólo hieren a mi cónyuge, "El corazón del sabio hace prudente su boca; Y con sus labios aumenta la doctrina. Panal de miel son los dichos suaves. Suavidad al alma y medicina á los huesos." Proverbios l6: 23- 24

 Colosenses 3: 8 nos dice: "Mas ahora, dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, maledicencia, torpes palabras de vuestra boca." Tercero, una comunicación honesta y consecuente; "Mas sea vuestro hablar: Sí, sí; No, no; porque lo que es más de esto, de mal procede." Mat 5:37, esto implica que seamos de una línea, especialmente en lo que hemos aprendido de Dios y sus principios, lo único que el creyente no debe tranzar nunca en cualquier relación, son los preceptos que Dios ha puesto en nuestro corazón. Debe ser manifiesta nuestra honestidad en el hablar y el actuar, la mentira es contraria a la integridad con que debe ser adornada nuestra relación en el matrimonio, el discurso de Job nos inspira en cuanto a esto; "Vive Dios, el cual ha apartado mi causa, Y el Omnipotente, que amargó el alma mía, Que todo el tiempo que mi alma estuviere en mí, Y hubiere hálito de Dios en mis narices. Mis labios no hablarán iniquidad, Ni mi lengua pronunciará engaño." Job 27: 2 — 4. Job aún en el sufrimiento guardó su honestidad e integridad, lo mismo Dios nos exige en nuestra comunicación y accionar. "Por lo cual, dejada la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros." Efesios 4: 25

  3.- Peligros que atentan a la comunicación eficaz

  Como hemos visto la comunicación eficaz debe cumplir con las anteriores características, pero debemos también señalar que la comunicación siempre tendrá enemigos que atentaran para convertirla en defectuosa. Entre esos enemigos se distinguen:
 a.- La Hipocresía y la mentira. Proverbios 11:9 nos dice: "El hipócrita con la boca daña á su prójimo: Mas los justos son librados con la sabiduría." "Enmudezcan los labios mentirosos. Que hablan contra el justo cosas duras. Con soberbia y menosprecio." Salmo 31: l8 "El que encubre el odio es de labios mentirosos; Y el que echa mala fama es necio." Proverbios 10: l8

 b.- La Ira y el enojo. Generalmente este estado está asociado a la necedad o a la insensatez, que no nos deja razonar adecuadamente y sabemos que el enojo solo puede engendrar pleitos, fijémonos en lo que nos dice Proverbios 18:6- 7 "Los labios del necio vienen con pleito; Y su boca á cuestiones llama. La boca del necio es quebrantamiento para sí, Y sus labios son lazos para su alma.". El deber del creyente es ser templado y manso (ref. Mateo 11:29; 2 Timoteo 2: 24), estas cualidades se anteponen a al enojo y a la ira que nada edifican; "Déjate de la ira, y depón el enojo: No te excites en manera alguna á hacer lo malo." Salmo 37: 8 "Ciertamente el que exprime la leche, sacará manteca; Y el que recio se suena las narices, sacará sangre: Y el que provoca la ira, causará contienda." Proverbios 30: 33. Otras referencias de lo mismo están en Eclesiastés 7: 9; Efesios 2: 3; Filipenses 4: 31; Colosenses 3: 8 etc. Y todo porque la ira en el hombre está anexada al irraciocinio imperfecto de nuestra carne. (Dejemos la ira y el enojo solo a Dios). La ira produce contienda que a la larga traerá la destrucción de la comunicación y en muchos casos de la relación completa, de ahí la advertencia oportuna de la Palabra de Dios que dice:" Y si os mordéis y os coméis los unos a los otros, mirad que también no os consumáis los unos á los otros." Gálatas 5: 15.

 c.- La falta de sujeción y consideración: Cuando en el matrimonio se pierde la sujeción o el respeto y la consideración que se deben el uno al otro, se rompe la comunicación y se deteriora inmediatamente la convivencia entre los cónyuges. En Efesios 5, que es una escritura obligada a la hora de recibir consejo en cuanto al matrimonio, se establece un imperativo para la relación conyugal : "Sujetados los unos á los otros en el temor de Dios." Efesios 5: 21.

 Hoy observamos el creciente aumento de parejas en crisis, porque se perdió la sujeción o el respeto, llegando inclusive en muchos casos a la violencia, sin duda alguna, una hija o hijo de Dios no puede aprobar para su vida este sistema de vida que esta lejos de la Voluntad de Dios. Una última cosa a señalar que generalmente la digo cuando he tenido la oportunidad de aconsejar; La sujeción está íntimamente relacionada con el amor, la obediencia y la reverencia o respeto y lejos está de la concepción de sometimiento esclavizante que muchas veces se le quiere dar al concepto.

  4.- Conclusión

  Hemos visto que la Edificación está ligada estrechamente a la comunicación eficaz en el matrimonio y el consejo es claro y categórico: "Así que, sigamos lo que hace á la paz, y ala edificación de los unos á los otros." Romanos 14:19 "Ninguna palabra torpe salga de vuestra boca, sino la que sea buena para edificación, para que dé gracia á los oyentes." Efesios 4: 19. ¿Pero que hacer cuando se ha perdido el rumbo? Cuando el matrimonio o la relación conyugal se han deteriorado, la sanidad de este no podremos encontrarla sino nuevamente en Dios y en su Palabra Santa. Algunos consejos oportunos y prácticos nos ofrece la Biblia:

 a.- Dejar la edificación a Dios, ósea partir de fojas cero y en común acuerdo dejar que Dios obre por medio de su palabra, permitiendo que El tome el Señorío de nuestro matrimonio. "Por lo cual, consolaos los unos á los otros, y edificaos los unos á los otros, así como lo hacéis." l Tesalonicenses 5: 11 "Conforme á la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima: empero cada uno vea cómo sobreedifica. Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo." l Corintios 3: 10-11

 b.- Dar tiempo a la oración común; Así como mi oración personal es importante para el crecimiento espiritual de mi vida, la oración común de una familia o cónyuges, fortalecerá la vida familiar. ¿Cuánto tiempo ocupa en ello? "No os defraudéis el uno al otro, á no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos en la oración: y volved á juntaros en uno, porque no os tiente Satanás á causa de vuestra incontinencia." l Corintios 7; 5

 El culto familiar en muchos hogares se ha perdido, pero sin duda alguna que es una herramienta eficaz para lograr resultados exitosos en la vida conyugal y familiar. "Confesaos vuestras faltas unos á otros, y rogad los unos por los otros, para que seáis sanos; la oración del justo, obrando eficazmente, puede mucho." Santiago 5: l6

 c.- Permitir la dirección o consejo escritural de un anciano o Pastor de la confianza de ambos. Muchas veces será necesaria la colaboración de un tercero para direccionar la doctrina y la Palabra de Dios en edificación, como dice el apóstol Pablo: "Porque nuestra exhortación no filé de error, ni de inmundicia, ni por engaño; Sino según fuimos aprobados de Dios para que se nos encargase el evangelio, así hablamos; no como los que agradan á los hombres, sino á Dios, el cual prueba nuestros corazones."
l Tesalonicenses 2: 3-4 " Obedeced á vuestros pastores, y sujetaos á ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como aquellos que han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no gimiendo; porque esto no os es útil." Hebreos 13:17

 Para terminar les invito a reflexionar leyendo como tarea Gálatas 5: 13 - 26 y Efesios 5: l- 10 y 21 - 33- Ahora conteste ¿qué me pide Dios o cuál debe ser mi actitud en relación a mi cónyuge de acuerdo a lo leído?

                          

                                                   Dios sea bendiciéndoles

                                                                                                                

                                                                                                                    Rev. David Horta Sepúlveda
                                                                                                        Pastor 3a Iglesia Metodista Independiente

Index/Homilías 2007