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“Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre” Juan 20:31
Introducción:
La palabra “evangelio” se deriva de la palabra griega evangellion, que significa “buenas noticias”. Los cuatro evangelios son las buenas noticias acerca de los acontecimientos más significativos de toda la historia: La vida, la muerte en la cruz y resurrección de Jesús de Nazaret.
Los evangelios no son biografías en el sentido moderno de la palabra, puesto que su intención no es presentarnos una narración completa de la vida de Jesús (Juan 21:25 “Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, las cuales si se escribieran una por una, pienso que ni aun en el mundo cabrían los libros que se habrían de escribir. Amén”). Aunque desde la perspectiva histórica son completamente exactos, y aportan importantes detalles biográficos de la vida de Jesús, el propósito primario de los evangelios es teológico y apologético (Juan 20:31). Nos proveen de respuestas autorizadas a cuestiones relacionadas con la vida y ministerio de Jesús, y fortalecen la seguridad del creyente en cuanto a la realidad de su fe (Lucas 1:4 “para que conozcas bien la verdad de las cosas en las cuales has sido instruido”).
Si bien cada evangelio tiene su propia perspectiva y singularidad, notamos que cuando Mateo, Marcos y Lucas se les compara con Juan, aquellos comparten un punto de vista común. Debido a esto se les conoce como los Evangelios Sinópticos (ver juntos, compartir un punto común). Por ejemplo, Mateo, Marcos y Lucas se enfocan en el ministerio de Jesús en Galilea, mientras que Juan se centra en su ministerio en Judea. Los evangelios sinópticos contienen numerosas parábolas, mientras que el evangelio de Juan no aporta ninguna. Juan y los evangelios sinópticos registran solo dos sucesos comunes: Jesús caminando sobre el agua y a la alimentación de los cinco mil. Sin embargo, estas diferencias entre Juan y los evangelios sinópticos no son contradictorias, sino complementarias.
Mateo escribió principalmente para una audiencia judía, presentando a Jesús como el Mesías prometido y esperado, y el legítimo Rey de Israel. Su genealogía a diferencia de la Lucas se enfoca en la descendencia de Jesús del rey David, el más grande rey de Israel. En Mateo aparecen intercaladas citas del A.T. presentando varios aspectos de la vida y ministerio de Jesús como cumplimiento de las profecías mesiánicas (más de 70 pasajes proféticos). Solo Mateo usa la expresión “el reino de los cielos”, evitando la frase paralela de “reino de Dios”, así, pues, Mateo escribió su evangelio para fortalecer la fe de los cristianos judíos y para proveerles una herramienta apologética útil para la evangelización de los judíos.
Marcos se dirigió a una audiencia gentil, especialmente romana. Marcos es el evangelio de la acción, el uso frecuente de expresiones como “inmediatamente” y “entonces” (Marcos 2:2 y 3 “E inmediatamente se juntaron muchos, de manera que ya no cabían ni aun a la puerta; y les predicaba la palabra. 3 Entonces vinieron a él unos trayendo un paralítico, que era cargado por cuatro”), le da a la narración movimiento y dinamismo. Jesús aparece en Marcos como el siervo (10: 45 “Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos”), vino a sufrir por los pecados de muchos. Su enfoque se encuentra en las obras de Jesús mas que en su enseñanza, particularmente destaca el servicio y el sacrificio. Marcos demostró la humanidad de Cristo con una mayor claridad que cualquiera de los otros evangelios, enfatizando las emociones humanas de Cristo (1:41; 3:5; 6:34; 8:12; 9:36), sus limitaciones humanas (4:38; 11:12; 13:32)y otros pequeños detalles que subrayan el lado humano del Hijo de Dios. El paso dinámico de la narración de Marcos apela especialmente a los romanos que se caracterizaban por la acción y el sentido práctico.
Lucas tenía en mente una audiencia gentil más amplia, como un griego culto. Lucas escribió usando el estilo griego más cultivado y literario de los escritores del N.T. Era un investigador diligente (Lucas 1: 1 al 4 “Puesto que ya muchos han tratado de poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas, 2 tal como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron con sus ojos, y fueron ministros de la palabra, 3 me ha parecido también a mí, después de haber investigado con diligencia todas las cosas desde su origen, escribírtelas por orden, oh excelentísimo Teófilo, 4 para que conozcas bien la verdad de las cosas en las cuales has sido instruido”) y un historiador cuidadoso.
Lucas nos presenta a Cristo como el “Hijo del Hombre”, un título que aparece veintiséis veces, la respuesta a las necesidades y esperanzas de la raza humana, quien vino a buscar y a salvar a los pecadores perdidos (Lucas 9:56; 19:10)
Juan, el último evangelio que se escribió se centra en la persona y obra de Cristo, hace hincapié en la Deidad de Jesucristo (Juan 5:18; 8:58; 10:33; 14:9), en resumen el evangelio se enfoca en: 1) Jesús como el Verbo, el Mesías y el Hijo de Dios; 2) Quien trae la dádiva de Salvación a la humanidad y 3) Quien acepta o rechaza el ofrecimiento.
Juan escribió para fortalecer a los creyentes e invitar a los incrédulos a depositar su fe en Cristo. El apóstol expresó claramente en 20:31 su propósito al escribir: “Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre”.
En conjunto, los cuatro evangelios nos ofrecen un relato completo del Dios hombre, Jesús de Nazaret. En Él aparecen entretejidos la perfecta humanidad y Deidad, haciendo así que pudiera ser el único sacrificio adecuado por los pecados de todo el mundo y el Señor por derecho propio de los que en Él creen.
Autor Año (aproximado) Mateo 50 d.C. Marcos 50 – 60 d.C. Lucas 60 – 61 d. C. Juan 80 – 90 d.C.
Capítulo 1: Un anticipo de quien es Jesús
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