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LA PRESENCIA EVANGÉLICA EN CHILE
Al hablar de la presencia evangélica en Chile hay que remontarse a dos siglos de historia. Las primeras presencias evangélicas en siglos pasados la constituyeron marinos y corsarios de países protestantes. Después de la independencia de España el tráfico marítimo se intensificó. Producto de lo mismo fue el quehacer diplomático de países protestantes en nuestro país. Al respecto, es interesante precisar la presencia del primer Cónsul Norteamericano en Chile.
Joel Roberts Poinsett me el primer Cónsul Norteamericano en la vida independiente de Chile. Apoyó la independencia y a Carrera que gobernaba en 1812. Poinsett era Presbiteriano y miembro de la Iglesia en la ciudad de Baltimore. Fue consejero de José Miguel Carrera, con el cual cultivó una gran amistad. Carrera lo consultaba en muchos aspectos, porque Poinsett era un hombre multifacético. Diplomático, comerciante, político, estratega, ingeniero, militar, agricultor y literato. El período aquel fue muy aciago y lleno de situaciones difíciles, ante las cuales había que tomar decisiones rápidas. Considerando la juventud de Carrera y los tiempos, la ayuda de Poinsett a Carrera fue considerable. Por ser protestante, los historiadores católicos desprestigian a Poinsett en las oportunidades que pueden, así por lo menos lo hace Encina en su Historia de Chile Cuando carrera fue a EE.UU. a pedir ayuda para continuar la guerra de la independencia, el Cónsul Poinsett lo recibió en Baltimore. Allí Carrera participó en los servicios religiosos de la Iglesia Presbiteriana a la cual pertenecía el Cónsul. En esa fecha Poinssett era Anciano gobernante de esa iglesia. La influencia protestante de Poinsett sobre Carrera fue muy acentuada. Cuando José Miguel Carrera estaba ante el pelotón de fusilamiento en Mendoza fue conminado por un sacerdote para que mirara el crucifijo. Carrera replicó con desdén: "A Cristo lo llevo en el corazón y no en los labios". Concepto protestante basado en la Biblia.
En el año 1821 llegó a nuestra capital el pastor Inglés Diego Thomson, quién estaba recorriendo la América Latina, ofreciendo a los nuevos gobiernos un sistema de alfabetización según el método Lancasteriano. Sistema practicado en Inglaterra por Lancaster, su fundador. Este consistía en preparar monitores para que enseñaran a otros y los que iban aprendiendo a leer y escribir seguían la cadena de enseñar a otros interesados. El texto de estudio fue el Nuevo Testamento. 0'Higgins recibió personalmente y con mucha simpatía a Thomson y habilitó salas en las dependencias de la Universidad Colonial de San Felipe. El clero al principio no se opuso, incluso integró la comisión de educación, pero luego empezó a boicotear la labor de Diego Thomson por ser protestante. Ella sólo duró alrededor de un año. Luego Thomson fue a Lima, Perú donde lo recibió afectuosamente San Martín, quien dirigía el país en esos años. Al retirarse Thomson de nuestro país, el Director Supremo don Bernardo 0'Higgins, le dio carta de ciudadanía chilena por su labor tan encomiable y como respuesta a la oposición del clero católico. Los Nuevo Testamentos y Biblias dejadas por Thomson en Chile fueron quemadas por el clero. Así sucedió casi por todos los países donde estuvo. Pero lo importante es que hubo presencia evangélica y difusión de la Palabra de Dios que es la característica evangélica. Thomson actuó en medio de un fanatismo religioso que estaba un poco desorientado en aquellos años, debido a la falta de autoridad española por los conflictos en la Península. Muchos se preguntan ¿Porqué 0'Higgins era tan simpatizante de todos los ingleses que llegaban a Chile? Hay dos respuestas a esta pregunta. 1.- 0'Higgins estudió en Richtmon, Inglaterra. Su adolescencia la pasó en ese país. No tuvo una adolescencia dichosa, ni holgada, porque aunque su padre don Ambrosio enviaba lo suficiente para su mantención como estudiante, sus tutores allí abusaban con ese dinero y el joven Bernardo vivía muy estrechamente. Por esta razón tuvo que vivir en la casa de una familia inglesa. Algunos biógrafos protestantes sostienen que era la casa de un pastor. Con la niña de la casa, Charlotte, tuvo un romance juvenil. 2.- Es imposible que 0'Higgins no haya tenido influencia protestante, viviendo en Inglaterra. Sin duda, el contacto con la cultura protestante fue prolongado y marcó en él una visión diferente de la vida, por lo menos diferente al catolicismo que reinaba en Chile. Por estas razones no era querido por el clero de entonces, ni por la aristocracia, a la cual le suprimió los escudos de armas. La deportación a Mendoza del Obispo Rodríguez Zorrillas provocó definitivamente las iras del clero, quienes lo tildaron con desprecio como el "Huacho Riquelme". Se dice que 0'Higgins hasta tomaba apuntes en inglés. Estos factores y otros, conformaron una resistencia al Director Supremo, que como sabemos, tenía una personalidad fuerte y ejerció la Dictadura.
Esta oposición que fue creciendo, lo condujo a la abdicación para evitar derramamiento de sangre. Lo cual lo honra y lo convirtió en un gran patriota. Luego se exilió en Perú, cuyo gobierno le obsequió una hacienda. La tradición católica dice que Bernardo 0'Higgins y San Martín habrían hecho un voto por la patria, encomendándola a la Virgen del Carmen. Esto no está registrado en ningún documento histórico y no es consecuente con la adversa posición de los Libertadores al catolicismo dominante. La segunda tradición católica, dice que don Bernardo 0'Higgins, en su lecho de muerte en el Perú, había pedido un hábito de San Francisco, tampoco tiene base histórica. Lo cual no es extraño por- que la iglesia católica ha falsificado hasta documentos en el pasado. Son estas tradiciones de hombres las que constituyen una de las grandes diferencias con la iglesia evangélica que sólo se guía por la Biblia.
Concluimos estableciendo que durante el Gobierno de 0'Higgins hubo presencia evangélica, como bien precisa Jaime Eyzaguirre, biógrafo del prócer. Dice: "Su educación británica, marcada con la influencia del protestantismo, le había hecho concebir el propósito de abolir en el país la confesión auricular y el celibato eclesiástico. Su amigo de la niñez y ahora presbítero, don Casimiro Albano Cruz, le disuadió de estos proyectos que no alcanzaron a trascender al público. Le quedaba, sin embargo, subsistente la aspiración de decretar alguna vez la libertad de culto, como medio de estimular la inmigración a Chile de los anglosajones que tanto admiraba. Para ello había instituido en Valparaíso un cementerio de disidentes y arrostrando las críticas, entregado la dirección de una escuela del método lancasterial al inglés Mr. James Thomson, fervoroso propagandista de una sociedad bíblica de Londres. Pero si con una mano abría las puertas a los protestantes con la otra no soltaba los derechos del patronato, que le permitía controlar al catolicismo en el país. Esta política chocaba a menudo con los escrúpulos de los devotos y la resistencia de los eclesiásticos y con ella el Director comprometía su popularidad ya bastante raleada".
Valparaíso, cuna del protestantismo en Chile Valparaíso era un puerto obligado en el tráfico marítimo que circulaba por el estrecho de Magallanes en el siglo pasado. Este tráfico se intensificó con motivo de la independencia. Marinos y Corsarios Ingleses y de otros países protestantes habían visitado las costas y puertos chilenos desde mucho antes. Luego vinieron los comerciantes. El incremento comercial atrajo a muchos ingleses que se avecinaron en el Puerto de Valparaíso donde establecieron casas comerciales de cierta envergadura para la época. Todos ellos eran protestantes. Algunos se casaron con damas chilenas y tuvieron conflictos con las autoridades eclesiásticas católicas para sus casamientos civiles, el que estaba en poder del clero. De igual manera cuando fallecía algún inglés, no tenía lugar en el campo santo controlado por el clero católico. Por esta razón, la primera manifestación protestante oficial al gobierno de Chile se realizó durante el gobierno del General Bernardo 0'Higgins, en que se solicitaba un lugar para establecer un cementerio para los protestantes, disidentes de la religión del Estado. Firmaron en esa oportunidad, respetables ciudadanos ingleses y el almirante de la flota norteamericana del pacífico.
La población residente y en tránsito llegó a mediados del siglo pasado a 6.000 marinos y familiares protestantes, incluyendo a comerciantes y gente vinculada al mar. Podemos nombrar a Henry Hill representante de varias agencias navieras y de armadores norteamericanos. Su hogar se convirtió en el punto de predicación para la comunidad protestante. Tuvo que oficiar más de algún servicio fúnebre cuando fallecía algún inglés. Dicen algunos documentos históricos que antes que existiera el cementerio disidente en Valparaíso, se sepultó a un inglés en los muros del edificio del arsenal. Tal era la intolerancia religiosa en aquellos años.
Don Estanislao Lynch, abuelo de Patricio Lynch, conocido oficial de la armada de Chile en el siglo pasado, fue un promotor de la Biblia en nuestro país, según dicen las crónicas y documentos de la época.
Wheelwright al que algunos
textos de antaño llamaban "Un Gringo Chileno", fue el ingeniero que
construyó en 1849 el primer ferrocarril en la costa del Pacífico, tanto de
Sudamérica como de Norteamérica. Este ferrocarril fue entre Copiapó y
Caldera, para exportar oro y plata desde sus minas. Este ingeniero
protestante, también inició la construcción del ferrocarril de Santiago a
Valparaíso. Construyó además el alumbrado de gas y sistema de agua potable
de Valparaíso y unió Santiago y el puerto por medio del primer Telégrafo
construido
Los primeros cultos evangélicos en inglés. Estos se iniciaron en 1825 en Valparaíso por el pastor Thomas Kendall. Se efectuaron en forma privada en el Consulado Británico, bajo el ritual anglicano. También se realizó cultos en la residencia de un comerciante británico llamado John Seweil; él tenía una capilla en su hogar. Toda esta labor religiosa privada en inglés no provocó mayor resistencia en el clero, ni en la opinión pública. La actitud cambió cuando algunas damas chilenas casadas con extranjeros pretendieron acompañar a sus maridos ingleses a los servicios protestantes. Fueron notificadas por las autoridades municipales que esto les estaba absolutamente prohibido, y que... "si ellas pretendían asistir, aun acompañadas por sus maridos, las autoridades serían obligadas a emplear la fuerza pública para impedirlo". Esta intolerancia revela como el clero católico trata de apropiarse de las conciencias aun por la fuerza. Este no es el método de Dios. La obra Anglicana fue la primera en Chile, pero limitó su acción solo a los ingleses, sin adquirir mayor influencia sobre la sociedad chilena. Por otra parte, como en estas reuniones se daban citas todos los protestantes de diferentes iglesias, de Europa y Norteamérica, se produjo algunas diferencias. Especialmente ante la costumbre anglicana de invocar la bendición divina sobre el Rey y la Reina. Esto no fue compartido por escoceses y norteamericanos con espíritu parlamentario y democrático. Por esta razón los norteamericanos solicitaron a EE.UU. un Ministro evangélico de credo Calvinista y gobierno Presbiteriano para predicar en inglés y también para llevar el evangelio a los chilenos. Hemos citado testimonios de la presencia evangélica en el siglo pasado en los primeros 40 años de Chile como país independiente de España. Esta riqueza evangélica de la cultura inglesa ha sido ignorada por los historiadores católicos y Chile aparece como producto 100% de la cultura católica y no lo es.
Hay en la historia de Chile un personaje español que intervino en la política y cultura de la naciente patria. Este es don José Joaquín de Mora. Siempre llamó la atención el hecho que los historiadores católicos lo trataran tan mal. La razón, igual que los casos anteriormente citados, es que era protestante, aunque no lo declaraba. Mora llegó al país en 1828 invitado por el gobierno chileno. Era abogado, maestro, poeta, escritor y estadista. La característica sobresaliente de Mora era una pasmosa agilidad intelectual. Escribía en prosa o en verso con igual facilidad sobre "historia, geografía, literatura, filosofía, política, ciencias o pedagogía". José Joaquín de Mora solo estuvo en Chile tres años. Durante el corto tiempo que estuvo en nuestra patria hizo una gran labor. Redactó la Constitución de 1828, la cual sin mayor cambio fue aprobada en 1833. Fundó el Liceo de Chile en Santiago y enseñaba a los niños a repetir rezos bastantes evangélicos en su tono. Aunque Mora no se daba a conocer como protestante, el clero sospechaba de sus enseñanzas y cuando los Conservadores asumieron el poder en 1831, Mora fue expulsado de Chile. Mora era un hombre de la talla de don Andrés Bello, era un intelectual muy creativo y de carácter muy osado. Bello era más receptivo y de un carácter muy apacible. A este protestante que pasó raudamente por nuestra patria le debemos varios de nuestros himnos; "Dad a Dios inmortal alabanza"; "Ni en la tierra ni en el cielo"; "Jesús mi Salvador, ¿Será posible? que se avergüence algún mortal de ti"; "Aparte del mundo, Señor, me retiro" y otros. Que Mora era protestante no lo dice ningún historiador chileno. Encina lo trata muy mal, describiéndolo de la peor manera. Castedo es más prudente pero ignora de igual manera su fe protestante. En 1848 ya radicado en España se dedicó a la labor literaria, editando y escribiendo tanto prosa como poesía, fue elegido miembro de la Real Academia Española. En 1856 fue nombrado Cónsul Español en Londres. Ese era su nivel.
Es un capitulo de la historia de Chile de la cual se habla muy poco. La razón es porque los colonos eran alemanes protestantes. En 1845, en el gobierno del general Bulnes se promulgó la ley de inmigración de colonos europeos. Las autoridades correspondientes nombraron para esta labor a don Vicente Pérez Rosales, uno de los hombres ilustrados de aquellos tiempos y muy viajado por Europa y América. Pérez Rosales en su legendario y olvidado libro, "Recuerdos del Pasado", nos cuenta como fue esa colonización. Lo primero que se le dijo es que debía traer al país alemanes católicos. El naturalista Domeyko avalaba esta posición con todo el prestigio que tenía. Dice Vicente Pérez Rosales que fue a Alemania e hizo la propaganda correspondiente. "El único alemán católico que encontré fue un tal Mushgay que resulto ser cuentero, estafador y disoluto, terminando entre los mapuches adorando al dios Pillán y un gran harem". Ante este fracaso se vio obligado a aceptar inmigrantes alemanes protestantes o disidentes, en otras palabras, evangélicos. En 1852 llegó el primer grupo con 214 personas que pagaron su pasaje y venían con dinero suficiente para comprar tierras en nuestro país. Formaron la colonia de la provincia de Llanquihue. La llegada de colonos protestantes a nuestro país movió todas las esferas del gobierno en contra de la colonización. El ministro de instrucción pública sostuvo que "los protestantes son muy malos" y una serie de calumnias. Hicieron decir despropósitos al mismo Andrés Bello. Los periodistas, como siempre, dijeron cuanta barbaridad en el Diario "El Mercurio". "La Revista Católica" era la más agresiva. Los dueños de terrenos o los que sostenían ser dueños, elevaron los precios de los metros y hectáreas a valores increíbles. Naturalmente el más vapuleado era el encargado de la Colonización, don Vicente Pérez Rosales. Le dijeron de todo. Afortunadamente para nuestro país, el presidente Montt y su ministro Varas velaron por la Colonia Alemana de Llanquihue, la cual fue inaugurada el 12 de febrero de 1853, fundándose en este acto Puerto Montt, en honor del presidente de la República. Las peripecias de Pérez Rosales para cumplir con los colonos fueron múltiples. Prácticamente no había terrenos fiscales de qué disponer porque todo el mundo reclamaba tener títulos de ellos. Pero el esfuerzo de él y de los colonos, en un clima inhóspito como el de esa zona, fueron ampliamente compensados. En 1861, seis años después de tan crueles contratiempos, el territorio colonizado con ese puñado de inmigrantes fue elevado al grado de cabecera de provincia, con los departamentos de Valdivia, Chiloé, Osomo y Carelmapu. La primera plaza pública que tuvo flores en el país fue la Plaza de Puerto Montt, adornada además con hermosos árboles de nuestra selva austral. Cada casa que se construía tenía siempre un destacado lugar para el jardín. Y una cosa curiosa, las ventanas de las casas no tenían barrotes, porque el robo como expresión constante desapareció en gran medida, esto porque el ocio fue reemplazado por el trabajo en las industrias creadas por los colones alemanes. En 1865 el Ministro Errázuriz en su memoria de Justicia dijo respecto a la Biblioteca de Puerto Montt, una de las mejores del país: "Este establecimiento se encuentra en el más satisfactorio estado de arreglo y de prosperidad, debido al entusiasmo de los vecinos y especialmente al de los alemanes". A la fecha había cuatro escuelas en Puerto Montt, 2 capillas (una católica y una evangélica) 2 cementerios, un orfeón, y bomberos. Así lucharon los primeros evangélicos alemanes que llegaron a Chile embelleciendo la zona austral y transformándola en lo más hermoso que el país tiene; la zona de los Lagos. Vicente Pérez Rosales en su trato con los alemanes en Europa y en Chile pudo aquilatar que la fe evangélica es más espiritual y más pura que la católica y dice textualmente en su libro Recuerdos del pasado: "La instrucción y moralidad de los colonos guardan proporción con la inteligencia y actividad desplegada en el trabajo". Es decir eran cristianos auténticos.
El Movimiento Intelectual de 1842. Los precursores el movimiento intelectual chileno en el siglo pasado fueron don José Joaquín de Mora, protestante español que llegó al país en 1828 y solo estuvo tres años en nuestro país. El otro fue don Andrés Bello que arribó en 1829 iniciando una labor que se proyectó por más de 30 años, hasta su deceso. Se conoce en la historia chilena como Movimiento intelectual de 1842, el despertar que en ese año se produjo respecto a las letras, como producto del desarrollo progresivo del intelecto chileno y la llegada de intelectuales argentinos y de otros países.
En 1842 se dictó el decreto de ley que fundaba la Universidad de Chile, cuyo primer rector fue Andrés Bello. En medio de este despertar intelectual criollo arribó a las costas chilenas un intelectual norteamericano en 1845, quien es el personaje evangélico de mayor trascendencia en el siglo pasado. El es David Trumbull.
Es el primer pastor extranjero que viene a instalarse en Chile para predicar el evangelio entre los marinos y difundirlo entre la población nativa chilena. Después de cuatro meses de navegación llegó a Valparaíso el 25 de Diciembre de 1845 procedente de EE.UU. Al ver las casas dispersas en las calles y los cerros sin vida, él se pregunta dónde está la ciudad de Valparaíso. Pero el llamado del Señor es muy fuerte y considera que es su campo de trabajo. Inicia su labor de predicación en los barcos extranjeros que llegan al Puerto. Esta labor no molestó a la iglesia católica, mientras se predicaba a la tripulación inglesa. Luego construyó un hogar para marineros y una capilla religiosa en tierra. Se dedicó a la atención de los enfermos y desamparados en los hospitales americanos e ingleses y a visitar y dar consuelo a los delincuentes extranjeros en las prisiones de la ciudad. También ejecutaba prédicas en su domicilio particular, la cual un año después se transformó en la "Iglesia Unión" Esta capilla fue organizada en 1846 con la participación de protestantes de las más diversas naciones. En el año 1850 Trumbull viaja a los EE.UU. y contrae matrimonio con quien sería su esposa por 39 años. Trumbull, será ministro en Valparaíso durante cuarenta años y para sus propósitos religiosos resultaba ser un medio difícil. Pero triunfó porque fue el fundador de la iglesia evangélica chilena. La labor de David Trumbull Al hablar de este pionero de la iglesia evangélica chilena hay que hacer presente que era un hombre de alto nivel intelectual, energía y una formación sólida a nivel universitario y doctrinal. Trumbull no vino a Chile a vegetar, él vino a abrir el surco de la fe evangélica en un terreno adverso, razón por la cual tuvo que usar todo su coraje y esfuerzo para sobreponerse a las dificultades y sobre todo apelar a la fe y a la verdad de las Sagradas Escrituras, la Biblia. La prensa fue uno de los medios de difusión de su labor. En efecto, en 1847 publicó un periódico en inglés "The Neighbor" (“El Vecino”), dedicado a noticias comerciales. Incluía estudios bíblicos, sermones, noticias protestantes, citaciones a las reuniones del culto y avisos de venta de Biblias. El hecho de aparecer en inglés lo dejaba a cubierto de la acusación de difundir las ideas "heréticas" entre los chilenos. Esta publicación circulaba entre las empresas comerciales de Valparaíso que tenía empleados chilenos que leían inglés y de esa manera se difundía la fe protestantes entre ellos. Trumbull se transformó así en el primer periodista protestante de Chille, y también en el fundador del mayor número de publicaciones evangélicas en América del Sur. Entre ellas se cuentan: El vecino en 1847, que después se llamó El amigo; ambos en inglés. *La Piedra, en castellano con 16 páginas de extensión -1869-79. *La Alianza Evangélica -1879-1888 * El Heraldo en 1888 *La Aurora, como publicación pública. * The Record; periódico inglés. En 1861 organizó y presidió la organización de la Sociedad Bíblica. La Librería Victoria es la primera librería de la costa del Pacífico de las Iglesias Evangélicas. Trumbull como educador Desde 1864 en colaboración con algunas señoras de la comunidad evangélica en inglés mantuvo una escuela de alfabetización, como parte de la Escuela Dominical. Posteriormente abrió un internado en el Almendral, el cual fue cerrado por las presiones clericales. El arzobispo de Santiago, Rafael Valentín Valdivieso, mantenía a Trumbull muy vigilado, y así escribe en 1848 a los clérigos de Valparaíso. "Abre todos los domingos una capilla con el título de Librería en los altos de "El Mercurio", donde predica públicamente sus errores, que no contento con esto, trabaja por descatolizar a los niños, y que valiéndose de la esposa de Wheelwright y de una señora Waiker, les enseñan sus perniciosas doctrinas, y que con este fin se mantienen en la calle del Almendral una escuela o colegio que admite internos". La labor educacional de Trumbull fue muy fecunda y de tanto éxito que aun cuando el clero lograba algunos éxitos y cerraba algunas, éstas surgían de nuevo, porque su utilidad a la sociedad era indiscutible. La Escuela para señoritas que promovió Trumbull con su esposa y otras damas fueron de tal éxito que el propio gobierno tomó la iniciativa de formar establecimientos de esta naturaleza, que no existían en esa época. La labor educacional de Trumbull y sus colaboradores provocó una polémica pública con el Administrador Apostólico de Valparaíso, Señor Casanova y terminó con la solicitud de los colonos alemanes del sur del País. Esto obligó al gobierno a dictar el 29 de Septiembre de 1872 una resolución: en que pedían libertad religiosa en los colegios. "La enseñanza religiosa no será obligatoria en los colegios del Estado para los alumnos cuyos padres, guardadores, o apoderados soliciten esa exención. La solicitud deberá hacerse al tiempo de inscribir al alumno en el colegio, y se pondrá constancia de ella, suscrita por el Jefe del establecimiento y por el padre, guardadores o apoderado del alumno en un libro que se llevará al efecto". Al respecto el diario El ferrocarril del 4/4-1873 dijo: "Es un homenaje de respeto a la libertad de las creencias. Este decreto desnuda los estudios religiosos. Las aulas del Estado no deben ser un centro de propaganda religiosa, y menos todavía de tiranía religiosa. La enseñanza religiosa es de la familia y del párroco, como en Estados Unidos, o se enseña a cada cual la religión que profesa cuando se cuenta entre las religiones que el estado reconoce.
En esos mismos días el
parlamentario don Joaquín Blest Gana declaró en el parlamento: "Queremos
la libertad de conciencia manifestada por medio del ejercicio de todos los
cultos que la convicción quiere tributar a Dios; queremos que bajo la
protección de la Blest Gana era amigo de Trumbull y en reiteradas ocasiones expuso el pensamiento protestante a nivel de gobierno. Este fue uno de los primeros éxitos de la labor de Trumbull, poner la enseñanza religiosa en el hogar y optativa en el colegio, y quitar al catolicismo su despotismo en la enseñanza religiosa. Así se formaron escuelas de enseñanza popular. El clero alarmado levantó su voz y amenazó con excomunión a los herejes y solicitó a las autoridades confiscar las Biblias que se usaban como texto. Los logros no fueron fáciles. Hubo mucha lucha. Trumbull como legislador A final del siglo pasado Trumbull logró la ley de libertad de Culto el 27 de Julio de 1865 y el 7 de Julio de 1868 se constituyó la primera iglesia evangélica de habla española en la ciudad de Santiago. El 16 de Noviembre de 1871 fue ordenado el primer pastor chileno, don José Manuel Ibáñez. Trumbull trabajó también en la ley de Cementerio Laico dictada el 2 de Agosto de 1883, Ley de Matrimonio Civil dictada el 16 de Enero de 1884 y de Registro Civil dictada el 26 de Julio del mismo año.
Epílogo Muchas personas han preguntado ¿Por qué no se sabía esto? ¿Por qué no es parte de la historia escrita? La razón es muy simple. Los historiadores católicos siempre han ignorado estas realidades; minimizándolas o ridiculizando los valores evangélicos. Por otra parte, no hay labor de investigación evangélica. Recién la estamos empezando. Porque somos nosotros, los herederos de aquellos adalides de la fe, los que tenemos que sacar del olvido mezquino y fanático a aquellos que sembraron en tierra chilena, en el siglo pasado, la semilla de la verdad. Semilla que germinó y dio como fruto la Iglesia Evangélica Chilena que tanto bien ha hecho a nuestra patria. Han pasado casi doscientos años y es preciso que conozcamos nuestras raíces y sepamos valorar lo que aquellos sembraron: el evangelio de nuestro Señor Jesucristo. En estos hombres de Dios se ha cumplido indudablemente la Palabra de nuestro Señor que dice: “Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán” Salmo 126:5 Amados en el Señor, sigamos estos ejemplos maravillosos y sembremos como estos hombres de Dios cada día la Palabra del Señor la cual nunca ha de volver vacía. ¡Aleluya, Amén!
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