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El Malentendido (Paralizante aguijón de la humanidad) Salmo 140
I Análisis del malentendido
Creo que no hay que hablar mucho aquí, ya que
todos sabemos y comprendemos lo que es el ser malentendido, todos hemos
tenido esta clase de experiencia. Un acto o una palabra, o algo que uno da
a entender de manera inocente produce muchas veces un mal entendido, e
incluso una pregunta inocente puede producir un mal entendido. Lo que hace
que esto sea doloroso es que uno inocentemente dice, hace o da a entender
algo que es erróneamente interpretado. Ahora bien, esta clase de problema
ocurre siempre, aun a los cristianos. Usted y yo experimentamos en nuestro
pequeño mundo cierta medida de lo que pudiéramos llamar persecución. Y la
persecución puede venir a causa de algo inocente. Pero sepa hermano, que
no estamos solos en esto, tal vez le sirva de consuelo saber que éste ha
sido siempre el procedimiento normal que opera en el pueblo de Dios, es
parte del proceso de crecimiento. Usted y yo no creceremos plena y
completamente sin que algunas veces seamos mal comprendidos, lo que nos
hará sufrir mucho, pero............ ¿Qué actitud tomar ante este
sufrimiento? ¿Por qué existe el sufrimiento? Muchos se hacen esta pregunta
filosófica, pero sin mucho provecho. Más vale preguntarnos ¿Qué actitud
tomar cuando sufrimos?
Podemos
estar tentados a resignarnos y aceptar nuestro destino para experimentar
cierta tregua. Pero ésta no es una respuesta cristiana, porque no somos
fatalistas. El hombre no es un juguete de la casualidad. Muy al contrario,
estamos en las manos de Dios. Con el Señor construimos nuestras vidas y
particularmente los períodos en que el sufrimiento nos acosa. II Ilustración del malentendido Permítanme presentarle a un hombre de la Biblia que fue malentendido. David terminaba de matar al gigante Goliat, Samuel ya lo había ungido y había anunciado a la familia de Isaí que el menor iba a ser el rey, pero aprender a ser rey sin duda incluía ser mal comprendido. Saúl, que en ese momento era el rey, era un hombre muy amenazante e inseguro. Si hubiéramos trabajado para un hombre como Saúl, entenderíamos el problema al que se enfrentaba David, la más leve irritación le creaba a Saúl un enorme sentido de inseguridad. David había matado al gigante y regresaba con Saúl de la guerra contra los filisteos, al entrar en la ciudad las mujeres que se habían reunido entonaron un canto que habían escrito en honor a la victoria. 1ª Samuel 18: 6 y 7 dice: “Y aconteció que como volvían ellos, cuando David tornó de matar al Filisteo, salieron las mujeres de todas las ciudades de Israel cantando, y con danzas, con tamboriles, y con alegrías y sonajas, á recibir al rey Saúl. Y cantaban las mujeres que danzaba, y decían: Saúl hirió sus miles, Y David sus diez miles”. Por supuesto, lo que molestó a Saúl no era solamente los 9 mil de diferencia, sino el hecho de que David estaba recibiendo la gloria que él quería. Y Saúl entendió mal a aquel joven que simplemente en cumplimiento de un servicio al Señor había matado al gigante; Saúl pensó: “Este David me quiere quitar mi reino”. 1ª Samuel 18:8 “Y enojóse Saúl en gran manera, y desagradó esta palabra en sus ojos, y dijo: A David dieron diez miles, y á mí miles; no le falta más que el reino”. ¡Notemos la exageración! David no estaba buscando el reino, él simplemente se levantó una mañana y mató al gigante, esto no sucedía todos los días; y después de matar a Goliat, David fue fiel a Saúl a tal punto que llegó a ser su músico personal. Él no quería tomar el trono para sí; esa fue una designación de Dios, pero Saúl, al ver, no solo el valor de David, sino su popularidad, lo entendió mal (8:9) “Y desde aquel día Saúl miró de través á David”. Un acto inocente y valiente fue interpretado incorrectamente de tal modo que Saúl, en lo profundo de su ser, estaba convencido de que David había salido a arrebatarle el trono. III Como Comprender El Malentendido La mayor parte de los eruditos del Antiguo Testamento creen que el Salmo 140 fue escrito por David como resultado de los hechos que acabamos de comentar. Podemos comprender al leer el Salmo 140 que David estaba huyendo, tenía que hacerlo, estaba siendo perseguido por el demente Saúl. Ser malentendido es siempre algo desagradable, pero era una desdicha ser mal entendido por Saúl. Hay cierto sentido en que podemos acercarnos a una comprensión de la manera cómo funcionan los malentendidos, cómo avanzan; porque en el Salmo 140 vemos un patrón de desarrollo que nos puede dar cierta sabiduría que necesitamos mucho para apoyarnos en ella la próxima vez que seamos mal comprendidos. Ante todo, hay un sentido de vulnerabilidad, notemos lo que dice el versículo 1: “Líbrame, Oh Jehová”; y luego “Guárdame”. En el versículo 4 repite: “Guárdame”. Estas son palabras de una persona vulnerable, cuando digo vulnerable, me refiero a que no tiene defensa ni protección. La vulnerabilidad es la primera expresión de esta desdicha. El hecho que seamos malentendidos, invariablemente lo toma desprevenido y cae inadvertidamente. Luego viene el segundo paso: “la exageración”. Recordemos que cuando Saúl escuchó el canto de las mujeres, dijo: A David dieron diez miles, y á mí miles; no le falta más que el reino”. Cuando las personas lo comprenden mal, tienden a agregar al malentendido la exageración que se ha formado en sus mentes. Sus imaginaciones crecen atrozmente. Veamos como la exageración afectó a los enemigos de David: ellos maquinaron males: “Los cuales maquinan males en el corazón, Cada día urden contiendas”. (Salmo 140:2) ¿No es esto algo vívido, real?. Cuando somos objeto de un malentendido, puede ver cómo la persona comienza sólo de manera leve, pero gradualmente va creciendo el malentendido hasta el punto de creer todas las mentiras que se digan de nosotros. El tercer paso está en el Salmo 140: 3 “Aguzaron su lengua como la serpiente; Veneno de áspid hay debajo de sus labios”. Las personas no solo albergan el malentendido en sus corazones sino que lo comparten e incluso lo divulgan a viva voz. Lo recalcan en la mente de alguna otra persona que ahora dice: “¡Ah!, ¡nunca supe eso!, ¡Mire, pues, quien lo diría!, ¿Y sabes qué otra cosa oí yo?,.................... Y simplemente para hacer el asunto un poco mas sabroso o jugoso, le agregan un poquito aquí, le agregan un trocito allá, y así hacen que el relato parezca mas creíble; y mientras tanto el que es malentendido está en la casa, quizás no orando, sino pensando “Que otra cosa estarán diciendo”, mientras tanto se comen las uñas hasta los nudillos. Ahora entendemos por qué Santiago dice que la lengua es un órgano que no puede controlarse, David dijo: “Veneno de áspid hay debajo de sus labios”. Permítanme hermanos, dedicar unos segundos al problema de la lengua: De las lenguas de los seres vivientes, ninguna se mueve más rápido que la de las serpientes. Algunas veces se dice que son de lengua triple, por el hecho de que mueven tan rápidamente la lengua que parece que tuvieran tres. David sabía de qué estaba hablando. Escuche hermano: el único músculo que necesitamos para quebrantar la dignidad de otra persona es uno que está escondido dentro de la boca. Leí de un caso en que una mujer se suicidó, dejando una nota que simplemente decía: “Ellos dijeron..............”, Nunca terminó la nota, pero ellos dijeron algo que la mató. Santiago dijo: “Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. Así la lengua está puesta entre nuestros miembros, la cual contamina todo el cuerpo, é inflama la rueda de la creación, y es inflamada del infierno”. (3:6) Entre los grandes problemas de nosotros los cristianos muchas veces está el problema de la lengua. ¡Cuidado! Ya que podemos ser en manos de Satán agentes contaminantes; Mateo 15:17 y 18 dicen: “¿No entendéis aún, que todo lo que entra en la boca, va al vientre, y es echado en la letrina? Mas lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre”. Hermanos, si alguien puede dominar su lengua, entonces podrá dominarse así mismo. Si alguien puede vencer la lengua, entonces podrá estar seguro de que tendrá una real y duradera victoria. Santiago continua diciendo: “Porque toda naturaleza de bestias, y de aves, y de serpientes, y de seres de la mar, se doma y es domada de la naturaleza humana: Pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado; llena de veneno mortal” (3: 7,8) La Biblia enseña que un hombre que puede gobernar su lengua, puede gobernar toda su personalidad. Algunos pecados de la lengua son: La mentira, las críticas, la murmuración, y Filipenses 2:14 dice “Haced todo sin murmuraciones y contiendas”. Amados hermanos y hermanas debemos tener siempre un espíritu de paz, amor y armonía en nuestras vidas, nuestro hogar y nuestra Iglesia. Santiago 3: 16 al 18 dicen: “Porque donde hay envidia y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa. Mas la sabiduría que es de lo alto, primeramente es pura, después pacífica, modesta, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, no juzgadora, no fingida. Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen paz”. Y Proverbios 21:23 agrega: “El que guarda su boca y su lengua, Su alma guarda de angustias”.
Santiago nos invita a encontrar ánimo en
momentos de angustia escribiendo a tener por sumo gozo cuando nos
encontremos en problemas. Recordemos bien que nosotros como pueblo de DIOS
vamos a sufrir penalidades en la vida pero no por ello nos IV Como Vencer El Malentendido Usted me dirá: “Pero, ¿Que puedo hacer cuando sucede esta clase de cosas? David hizo lo siguiente: (140:6) “He dicho á Jehová: Dios mío eres tú”. Notemos que él dijo esto al Señor, por lo tanto, no nos conformemos con pensarlo, sino que digámoselo. Tenemos que expresar con palabras nuestra lealtad a nuestro Padre Celestial. Podemos decirle con toda confianza: “Señor, tú eres mi protector, cuento contigo ahora mismo”, eso fue precisamente lo que David hizo. Y no hay duda que el Señor está con nosotros; antes del milagro del mar rojo, después de aquel dramático escape de la ira de Faraón, Moisés animó al pueblo diciendo: “Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis quedos”. (éxodo 14:14) y David escribió: “No des, Oh Jehová, al impío sus deseos; No saques adelante su pensamiento, que no se ensoberbezca” (Salmo 140: 8) Y si no fuera suficiente veamos como David invitó al Señor a acabar con sus enemigos: “En cuanto á los que por todas partes me rodean, La maldad de sus propios labios cubrirá su cabeza. Caerán sobre ellos brasas; Dios los hará caer en el fuego, En profundos hoyos de donde no salgan” (Salmo 140: 9 y 10), esto es como si dijéramos: “Señor, ponlos en los abismos”. ¡Es sorprendente lo que hallamos en la Biblia! ¿Verdad?; permítame decirle que la persona que coexiste con el malentendido y la amargura es desdichada, estos enemigos nos perseguirán, muchas veces pisándonos los talones, pero cuando entregamos la situación a Dios, y le decimos: “Señor, soy indefenso, mira esta situación que me aqueja, por favor encárgate tú”, Dios realizará las hazañas mas increíbles y glorificará su santo nombre en su vida. Conclusión: Hermanos, hermanas, nosotros debemos crecer espiritualmente a través del malentendido. Por medio de esta prueba llegamos a ver al Señor como nuestro defensor. Podemos acostarnos tranquilos por las noches al saber que, aunque la lengua de nuestro acusador puede estar moviéndose, Dios tiene a su cargo la situación, esa es una de las razones por las que tenemos un Salvador y Libertador, hemos nacido en la familia de Dios, así que no nos contentemos a vivir como huérfanos, cuando alguien nos entienda mal, inmediatamente llevemos al Señor ese malentendido que es el paralizante aguijón de la humanidad.
HAY UN DIOS Y UN CIELO
Amén
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