Derribando Los Muros de nuestra Vida

 

 Josué 6:1 “Ahora, Jericó estaba cerrada, bien cerrada, a causa de los hijos de Israel; nadie entraba ni salía”.

 Introducción

   El Antiguo Testamento hace un trabajo maravilloso retratando batallas espirituales con realidades físicas. Hay muros que nos detienen para conseguir las bendiciones de Dios. Bendiciones que están tan cercas y al mismo tiempo parecen estar tan lejos. Muros que el enemigo ha construido para mantenernos en el desierto. Muros que hoy necesitan derrumbarse.

 I. La batalla de Jericó no es ninguna guerra carnal; es una guerra entre Dios y Satanás.

  Debemos recordar que al igual que Israel fue la mano de Dios quien nos saco de Egipto. Fue Dios quien dividió las aguas. El que nos abrió la puerta, el que nos dio la oportunidad para que viniéramos a él. Es el Santo Espíritu de Dios quien nos ha guiado en nuestro desierto. Aun en nuestra rebeldía nos cubre con una nube y nos alumbra con columna de fuego. Ha sido Jehová Jireh quien nos ha dado mana del cielo y ha mantenido nuestro espíritu vivo.

  Ha sido Jehová en que en nuestros momentos de mayor desesperación ha sacado agua viva aun de una roca para que esos ríos de agua viva continúen corriendo por nuestro ser.

  Las batallas espirituales se luchan con Dios Jehová vuestro Dios, el cual va delante de vosotros, él peleará por vosotros” (Deuteronomio 1:30a) ¿Pues qué diremos á esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?” (Romanos 8:31) Mas poder tiene una oración que toda nuestra inteligencia y astucia. Y aun en medio de nuestras luchas Dios debe glorificarse

 Fue en el desierto que Moisés recibió la revelación para escribir los primeros cinco libros de la Biblia. Fue en el desierto donde Moisés recibe la Ley de mano de Dios. Fue en el desierto donde Moisés vio las Espaldas de Dios. Ha sido en nuestro desierto donde el ha quebrantado nuestro espíritu, donde nosotros hemos aprendido a depender de Dios.

 II. Esta batalla es importante, todos están mirando.

  Los demonios miran para ver si seremos derrotados. Como león rugiente están esperando para que le demos la oportunidad para destruirnos. “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar”       1 Pedro 5:8

  Sed sobrios, significa tener disciplina propia, pensar racionalmente y no de forma necia. Velad, significa estar alertas a las trampas espirituales de la vida y dar los pasos apropiados para asegurarse de no hacer. ¿Por qué debemos ser sobrios y velar?........ Vuestro adversario, Satanás es nuestro enemigo declarado nunca cesa de ser hostil con nosotros y constantemente nos está acusando delante de Dios, “No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida” Apocalipsis 2:10. Como león rugiente, el diablo es un enemigo malicioso que ultraja y maldice a los creyentes. Junto a sus fuerzas infernales siempre se mantiene activo y busca oportunidades para acosar al creyente con tentación, persecución y desánimo. Satanás siembra discordia, acusa a Dios ante los hombre y a los hombres ante Dios. Hará todo lo que sea posible para arrastrar al cristiano y sacarlo de su comunión con Dios así como del servicio cristiano.   

  El mundo mira, el resultado de nuestras acciones, otros se pueden salvar al ver una persona transformada en nosotros. Aunque pensemos que a la gente del mundo no le importan los resultados de nuestra fe, ellos están mirando para ver si nuestro Dios es poderoso.

  Los ángeles del cielo miran, están a la expectativa de que va hacer Dios con la creación que más ama, usted y yo. Somos una importante parte del plan celestial; Números 14:8 y 9 Si Jehová se agradare de nosotros, él nos llevará a esta tierra, y nos la entregará; tierra que fluye leche y miel. 9 Por tanto, no seáis rebeldes contra Jehová, ni temáis al pueblo de esta tierra; porque nosotros los comeremos como pan; su amparo se ha apartado de ellos, y con nosotros está Jehová; no los temáis.

  Aunque el pueblo no lo podía entender en ese momento, Dios tenía un plan perfecto de victoria para sus vidas. Así nuestro Dios tiene un plan perfecto de victoria para nuestra vida. 1 Corintios 15:57 “Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo”.

 IV. Llega el día en que los muros de Jericó tienen que caer.

  No importa cuan fuerte sean esos muros que impiden que nuestra bendición luzca, estos se van a caer. Esta es la voluntad de Dios desde el comienzo. Dios quiso derrumbar estos muros y darle a Israel la victoria desde el principio. La demora vino a causa de que el pueblo de Israel no siguió sus instrucciones. Hermanos, sigamos la voluntad de Dios y seremos vencedores..

  Muchas veces lo único que esta impidiendo la victoria somos nosotros mismos, al igual que Israel fue quien detuvo la victoria por tanto tiempo. Josué 5:1 “Cuando todos los reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordán al occidente, y todos los reyes de los cananeos que estaban cerca del mar, oyeron cómo Jehová había secado las aguas del Jordán delante de los hijos de Israel hasta que hubieron pasado, desfalleció su corazón, y no hubo más aliento en ellos delante de los hijos de Israel”. Fíjese, el pueblo de Israel que estaba tan preocupado de los que sus enemigos le podían hacer a ellos y estos estaban temblando por causa de Israel. Muchas veces nosotros andamos tan temerosos, y tan preocupados cuando es nuestro enemigo el que anda temblando porque sabe que somos  hijos del Dios viviente y que nuestro Padre es todopoderoso.

 V. Instrucciones para la victoria.

 Reconozcamos contra quien es nuestra guerra.

 2 Corintios 10:3-5 Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; 4 porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, 5 derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo,

  La guerra no es contra una persona. No es a la persona a la que tenemos que destruir. Las batallas espirituales se luchan en los aires.

 Efesios 1: 17-23 para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, 18 alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, 19 y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, 20 la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, 21 sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero; 22 y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, 23 la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.

 Al medito en el Señor, debemos orar, buscar sabiduría celestial en su presencia, y los problemas se irán desvaneciendo. Si nosotros dependiéramos de nuestras fuerzas para hacer las cosas, muy poco seria lo que podríamos hacer. Si nosotros dependiéramos de nuestra  sabiduría, poco seria lo que podríamos hacer. Pero cuando estamos juntamente con Cristo sentado en lugares celestiales y le damos espacio para que su grandeza se mueva a nuestro alrededor, ¿Entonces podrá acaso alguna cosa resistirse a sus fuerzas y sabiduría?

   Debemos ver nuestra batalla del punto de vista del cielo.

 Efesios 3:20 “Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros”,

  La Biblia dice que su poder esta activo en nuestra vida. Por eso es que podemos tener victorias. ¡Es su poder vivo en nosotros! Satanás nos quiere hacer pensar que la batalla es contra otra persona que la batalla es entre tu y el. ¡Que equivocado esta! Nuestras batallas las pelea Cristo por nosotros, y la gran noticia es que ya El venció. Todo lo que tenemos que hacer es mirar la victoria y no la derrota.

 Josué 6:12-16 Y Josué se levantó de mañana, y los sacerdotes tomaron el arca de Jehová. 13 Y los siete sacerdotes, llevando las siete bocinas de cuerno de carnero, fueron delante del arca de Jehová, andando siempre y tocando las bocinas; y los hombres armados iban delante de ellos, y la retaguardia iba tras el arca de Jehová, mientras las bocinas tocaban continuamente. 14 Así dieron otra vuelta a la ciudad el segundo día, y volvieron al campamento; y de esta manera hicieron durante seis días. 15 Al séptimo día se levantaron al despuntar el alba, y dieron vuelta a la ciudad de la misma manera siete veces; solamente este día dieron vuelta alrededor de ella siete veces. 16 Y cuando los sacerdotes tocaron las bocinas la séptima vez, Josué dijo al pueblo: Gritad, porque Jehová os ha entregado la ciudad”.

  Tomó siete días de obediencia, pero la obediencia a Dios produjo como resultado una victoria que parecía imposible. Hay poder cuando nos decidimos a seguir el consejo de Dios para nuestra vida. Un corazón humilde el no lo despreciara.

 ¡Hoy es el día de nuestra victoria! ¡Aleluya, Amén!

Index/Homilías 2007