Del Pastor Nº 2 año 1

 “Dios, satisfacción del alma”

   Amados en el Señor, reciban mis saludos en el amor de Dios. En esta oportunidad deseo que meditemos en unos versículos del Salmo 63 y que la Palabra de Dios hable a nuestras vidas.

  Con palabras de la más profunda devoción, este salmo expresa el intenso amor de David hacia su Señor. Este salmo fue escrito mientras David estaba en el desierto de Judá, bien durante su huida de Saúl (1 Samuel 23), o más probablemente de Absalón (2 Samuel 15). David escribe desde la perspectiva de estos  tiempos verbales:

  I. Presente: Al buscar la presencia de Dios (63: 1-5)

 II. Pasado: Al recordar el poder de Dios (63: 6-8)

III. Futuro: Al anticipar el juicio de Dios (63: 9-11)

   Es un salmo de sabiduría que pide con elocuencia una silenciosa confianza en la victoria de Dios sobre todos sus enemigos, porque la salvación sólo se encuentra en Él.

 Salmo 63:1 “Dios, Dios mío eres tú; De madrugada te buscaré; Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, En tierra seca y árida donde no hay aguas”.

  Las palabras iniciales indican absoluta fe en Dios, pero a la vez sugieren un momento de problemas. El anhelo de estar con el Señor en cada situación está más a la vista que el tiempo del día. David anhela la presencia de Dios como alguien perdido en el desierto que anhela encontrar agua. Esto nos enseña que nosotros debemos amar y anhelar a nuestro Señor siempre, para esto debemos estar bajo su poder, cuidado, guía, protección; anhelando cada día pese a cualquier circunstancia que estemos viviendo, servirle con todo nuestro ser; que nada ni nadie reemplace a nuestro Dios y que nada ni nadie reemplace nuestro servicio en su santa obra a la cual somos llamados. 

 Salmo 63:3 “Porque mejor es tu misericordia que la vida; Mis labios te alabarán”.

   El amor de Dios es de más valor para David que la vida misma, comparemos lo que dice. Filipenses 1:21 “Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia”. Para Pablo la vida se resume en Jesucristo y Cristo era su razón de ser, ¿Es Cristo su razón de ser? Cuando dice que el morir es ganancia se refiere a que la muerte lo libraría de sus cargas terrenales para que se pudiera enfocar del todo en glorificar a Dios (Hechos 20:24).

 Cuando hemos visto y experimentado la misericordia de Dios, no podemos hacer otra cosa que alabarle por esas misericordias que son nuevas cada mañana, pero ¿Cómo respondemos nosotros a la misericordia de Dios? ¿Refleja nuestro servicio en su obra nuestra gratitud por su misericordia? Si aún no es así por esa misericordia podemos cambiar y llegar a ser mujeres y hombres agradecidos, útiles en la obra de Dios.

 Salmo 63:7 “Porque has sido mi socorro, Y así en la sombra de tus alas me regocijaré”.

  Una de las expresiones simbólicas favoritas de David era la expresión grafica de sentarse a la sombra de las alas de Dios. Las alas de un ave eran un símbolo de protección, defensa y refugio. Por ejemplo, al enfrentarse a un incendio del bosque o del campo, una madre urogallo o gallina silvestre reunirá a sus polluelos bajo sus alas, se echará y dejará que las llamas le pasen por encima. Si es necesario, morirá para salvarlos. Después del incendio, los polluelos saldrán de debajo del cuerpo calcinado de la madre, ellos se mantuvieron con vida y seguros gracias a la devoción y sacrificio de su madre.

  De la misma manera, David fue protegido de numerosos atentados a su vida, especialmente del rey Saúl y más tarde de su propio hijo Absalón. David sabía por experiencia lo que significaba que no hubiera nada entre él y la muerte, excepto la misericordiosa presencia de Dios.

  Amados, hoy el Señor ofrece el mismo refugio y protección, Él murió en la cruz por nuestros pecados, Él puede y quiere librarnos del castigo. Además Él vigila a sus criaturas con gran diligencia, Hebreos 13:5,6 “Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré; 6 de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré Lo que me pueda hacer el hombre”. De esta forma no podemos menos que confiar en Dios, nuestro Dios que nos ama y actúa en nuestro beneficio siempre, aún cuando nosotros nos alejamos de él.

  Amados en el Señor, recuerde siempre que no hay mayo satisfacción para el alma que Dios. El mismo poder que liberó a Israel de Egipto, sostuvo a David y nos puede sostener a nosotros, porque nuestro Dios es el mismo de ayer, de hoy y por los siglos, ¡Aleluya, Amén!

 

 Ricardo Ulloa Vargas

            Pastor

pastor@bautistalibre.com

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