

|
1. LA BIBLIA. Las Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamentos fueron dadas por la inspiración de Dios, y son nuestra única regla infalible de fe y práctica. (2ª Timoteo 3:16) 2. DIOS. Hay un Dios viviente y verdadero, revelado en la naturaleza como Creador, Preservador y Gobernador justo del universo; y revelado en las Escrituras como Padre, Hijo y Espíritu Santo; sin embargo es un solo Dios, infinitamente sabio y bueno, a quien todas las criaturas inteligentes han de amar, adorar y obedecer supremamente. (Deut.. 6:4; Mar. 12:32) 3. CRISTO. Cristo es Dios manifestado en carne; en su naturaleza divina verdaderamente Dios, en su naturaleza humana verdaderamente hombre. El Mediador entre Dios y el hombre, una vez crucificado, El ahora ha resucitado y es glorificado, y es nuestro Salvador y Señor que siempre está presente con nosotros. (Filipenses. 2:5-11) 4. EL ESPÍRITU SANTO. Las Escrituras asignan al Espíritu Santo todos los atributos de Dios, porque es Dios. (Hechos 5:3,4; 5. EL GOBIERNO DE DIOS. Dios ejerce una providencia sabia y benévola sobre todos los seres y todas las cosas por medio del mantenimiento de la constitución y las leyes de la naturaleza. 6. LA PECAMINOSIDAD DEL HOMBRE. El hombre fue creado inocente, pero por su desobediencia cayó a un estado de pecado y condenación. Por lo cual, su posteridad ha heredado una naturaleza caída de tales tendencias que todos los que lleguen a los años de responsabilidad, pecan y se hacen culpables ante Dios. (Romanos 3:23) 7. LA OBRA DE CRISTO. El Hijo de Dios por medio de su encarnación, vida, sufrimientos, muerte y resurrección realizó para todos una redención del pecado que es completa y gratuita, y es la base de la salvación por la fe. (1ª Corintios 15: 3,4) 8. LA CONDICIÓN DE LA SALVACIÓN. La condición de la salvación es triple: 1) El arrepentimiento y la tristeza sincera por el pecado y una renuncia total de ello. 2) La fe y la entrega sin reservas de uno mismo a Cristo como Salvador y Señor con el propósito de amarle y obedecerle en todo. Al ejercer la fe salvadora, se renueva el alma por el Espíritu Santo, librado del dominio del pecado y llega a ser un hijo de Dios. 3) La continuación en la fe y obediencia hasta la muerte. (Mateo 3:8; 9:13) 9. LA ELECCIÓN. Dios estableció desde el principio el salvar a todos los que cumplirían con la condición de la salvación. Así pues, por la fe en Cristo los hombres llegan a ser salvos e hijos de Dios. (Efesios 2:8; 1ª Timoteo 2:4) 10. EL LIBRE ALBEDRÍO. La voluntad humana es libre y controlada por la persona, con el poder de ceder a la influencia de la verdad y del Espíritu, o de resistirla y perecer (Prov. 14:16) 11. LA SALVACIÓN GRATUITA. Dios desea la salvación de todo el mundo, el evangelio invita a todos, el Espíritu Santo se esfuerza por todos y quienquiera que sea puede venir y obtener el agua de vida sin precio. (2ª Pedro 3:9) 12. LA PERSEVERANCIA. Todos los creyentes en Cristo, quienes por medio de la gracia perseveran en la santidad y la salvación hasta el final de la vida, heredarán el reino de Dios. (Hechos 2:42) 13. LAS ORDENANZAS DEL EVANGELIO. El BAUTISMO, o la inmersión de los creyentes en el agua, debía ser asumido por creyentes, dando así testimonio de su identificación con Él en muerte, sepultura y resurrección. La persona bautizada era mediante ello estrechamente ligada a, o venía a ser la propiedad de aquel en cuyo nombre era bautizada (Mateo 28:19). CENA DEL SEÑOR, es un mandato del Señor, por lo tanto un privilegio para el cristiano “Haced esto en memoria de mí” (1ª Corintio 11: 23-29) El LAVAMIENTO DE LOS PIES DE LOS SANTOS, una ordenanza que enseña la humildad, es de obligación universal, y ha de ser ministrada a todos los creyentes verdaderos (Juan 13:4,5) 14. EL DIEZMO. Dios exigió los diezmos y las ofrendas en el Antiguo Testamento; Jesucristo la aprobó en el Evangelio (Mateo 23:23) y el apóstol Pablo dijo: “Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado” (1ª Corintios 16:2a). 15. EL DIA DE DESCANSO CRISTIANO. La ley divina requiere que un día entre los siete sea apartado del empleo secular y de los divertimientos, para el descanso, la adoración, las obras y actividades santas y para la comunión personal con Dios. (Éxodo 20:8) 16. LA RESURRECCIÓN, EL JUICIO Y LA RETRIBUCIÓN FINAL. Las Escrituras enseñan la resurrección de todos los hombres al último día. Los que han hecho bien saldrán a la resurrección de vida, y los que han hecho mal a la resurrección de la condenación; entonces los malos “irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna” (Mateo 25:46).
Para la Honra y Gloria de Dios Amén
|