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POR QUE LOS CRISTIANOS
El mundo está lleno de religiones diferente. Algunas, llevan el sabor meditativo, místico del Oriente. Otras hacen énfasis sobre la necesidad de ejecutar ciertos rituales, o dedicarse a seguir las enseñanzas de un hombre evidentemente falible. Algunas incluso prácticamente niegan a Dios y dicen que se puede poner fe en lo que se quiere, con tal que se crea en algo. Entre todas las religiones, el cristianismo permanece único. Una de las características distintivas del mismo y también la que ha dado origen a controversias, es la doctrina de la Trinidad. Esta es la enseñanza central de Fa cristiana. Los creyentes en Cristo desde los tiempos de la Iglesia Primitiva hasta nuestros días sostenemos que hay sólo un Dios, y que existe eternamente en tres personas distintas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Se han hecho muchos esfuerzos para explicar esta gran verdad, pero a pesar de ello, continúa desafiando la comprensión humana. El cristiano, sin embargo, no permite que esta incapacidad de comprender la doctrina le desanime. Sabe que algunos aspectos de la verdad divina se le escapan, especialmente los que se refieren a la naturaleza de Dios, y simplemente acepta por fe lo que la Biblia dice. Continúa adorando a Dios el Padre como Padre Celestial, a Dios Hijo, como su Redentor, y a Dios Espíritu Santo, como su Consolador y Guía. La Biblia es la base de la doctrina del Dios trino. Como revelación de Dios al hombre, es absolutamente verdadera, y por tanto, es el libro de texto de los estudiosos sobre la Trinidad. No podemos comprender plenamente todo lo que dice sobre Dios, el hombre y el universo, pero no debemos esperar entenderlo todo, porque como dice Isaías: “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos” (Isaías 55:8-9.) La Biblia nos dice todo lo que necesitamos saber. Por medio de ella hemos encontrado la verdadera salvación, y una comunión satisfactoria en la fe con el Dios trino.
LA ENSEÑANZA DEL ANTIGUO TESTAMENTO . El monoteísmo de Israel se destacaba, en marcado contraste con los sistemas religiosos idolátricos de las naciones que les rodeaban, porque estas creían en muchas divinidades. La gran declaración de Deuteronomio 6 era por tanto preciosa y llena de significado para cada judío “Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es: Y Amarás á Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todo tu poder” (Deuteronomio 6:4-5) Este énfasis se conservaba vivo delante del pueblo judío, para evitar que adoptaran el politeísmo de sus vecinos paganos. Aunque el Antiguo Testamento dice que hay un solo Dios, sugiere también la Trinidad, dentro de la unidad de la Divinidad. La palabra «Dios» usada en el primer libro de la Biblia indica más de una persona. Leemos: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. (Génesis 1:1.) La palabra hebrea «Elohim», forma plural que aparece unas 2.570 veces en el Antiguo Testamento. “¡Oh, Señor!, Dios de mi salud, día y noche clamo a Ti” (Salmo 88:1). La palabra usada para «Señor» en hebreo en este versículo es singular, mientras que el término «Dios» es el plural «Elohim». Esta típica construcción gramatical implica una pluralidad en la unidad de la Divinidad. El nombre plural «Elohim» sugiere que Dios existe en tres personas, mientras que el uso de la forma singular en el verbo, y el singular de «Señor» definitivamente indican que Dios es una unidad. El hecho que Dios usa el pronombre plural cuando habla de sí mismo da también evidencia de la enseñanza de un Dios trino. Dijo: “… hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza...” (Génesis 1:26) “Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de Nos sabiendo el bien y el mal” (Génesis 3:22a) “Ahora pues, descendamos, y confundamos allí sus lenguas, para que ninguno entienda el habla de su compañero” (Génesis 11:7) Pero en el versículo de Génesis 1:27 la unidad de Dios vuelve a subrayarse: “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó...”. Aquí se trata de un singular. Aunque el Antiguo Testamento sólo implica la existencia de la Trinidad, en general, uno de los pasajes de la parte de Isaías que se refiere al «siervo sufrido» presenta realmente las tres personas de una forma clara y distinta. “Allegaos á mí, oíd esto; desde el principio no hablé en escondido; desde que la cosa se hizo, estuve allí: y ahora el Señor Jehová me envió, y su espíritu”. (Isaías 48:16). Aquí el Cristo Pre encarnado, el Mesías declara que Él ha estado siempre hablando a los hombres, que existía antes de que el mundo fuera, y que ha sido enviado de Jehová el Señor y su «Espíritu» (el Espíritu Santo).
EVIDENCIA DEL NUEVO TESTAMENTO El Nuevo Testamento también enseña que el Dios de la Biblia es trino. En la fórmula del bautismo dado por Jesucristo inmediatamente antes de la ascensión, nombra al Padre, Hijo y Espíritu Santo conjuntamente. Jesús dijo: “Por tanto, id, y doctrinad á todos los Gentiles, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo: Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado: y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” Amén. (Mateo 28:19-20) Habría sido la peor forma de blasfemia si Jesús hubiera usado su nombre y el del Espíritu Santo como co iguales con el Padre si no lo fueran realmente. El hecho que Jesús los usara es evidencia que Jesucristo y el Espíritu Santo son iguales al Padre, y que los tres forman la Divinidad.
El caso de la deidad de Jesucristo y del Espíritu Santo no se construye
sobre inferencia o especulación, porque el Nuevo Testamento hace muchas
afirmaciones claras sobre esta verdad. Estas declaraciones son precisas y
concluyentes, hasta el punto que no hay persona
CRISTO ES DIOS “Mas al hijo: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo; Vara de equidad la vara de tu reino” Hebreos 1:8, es una cita del Salmo 45:6, con la que el escritor argumenta a favor de la deidad y del Señorío de Jesucristo. Que Cristo es verdaderamente Dios puede verse en el incidente con Tomás, después de la resurrección. Cuando Jesús invitó a este discípulo que dudaba a tocarle las heridas para comprobar su identidad, Tomás dijo asombrado y ya creyendo: “Señor mío y Dios mío” (Juan 20:28). No estaba tomando el nombre del Señor en vano, ¡en ninguna manera! Estaba atribuyendo plena divinidad al Señor Jesús y le adoraba como Dios. Si Jesús hubiera sido menos que Dios habría reprendido a Tomás; pero, en vez de esto, aceptó abiertamente su adoración. Si Jesús no hubiera sido Dios habría sido un impostor al aceptarla. El apóstol Pablo, un estricto religioso, criado en la tradición de los Fariseos, y un enemigo de Jesús hasta su conversión, atribuyó plena divinidad al Hijo de Dios, cuando escribió: “Para que el nombre, de nuestro Señor Jesucristo sea glorificado en vosotros, y vosotros en él, por la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo” (2ª Tesalonicenses 1:12). El texto griego aquí explícitamente enseña que Jesucristo es Dios. La presencia del pronombre «nuestro» indica que Dios y Jesucristo son uno, de otro modo diría «nuestros». ¡No queda otra interpretación posible que la de que Cristo es Dios!
EL ESPÍRITU SANTO ES DIOS
La Biblia enseña también que el Espíritu Santo es Dios. Pedro declaró este hecho cuando dijo a Ananías: “…….. ¿Por qué ha llenado Satanás tu corazón á que mintieses al Espíritu Santo, y defraudases del precio de la heredad? Reteniéndola, ¿no se te quedaba á ti? y vendida, ¿no estaba en tu potestad? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido á los hombres, sino á Dios” (Hechos 5:3-4). Ananías había pecado contra el Espíritu Santo al mentir respecto al dinero que él y Safira habían recibido por una propiedad que habían vendido. Pedro le dijo a Ananías que le había mentido al Espíritu Santo, que no había mentido a los hombres sino que era una mentira a Dios, porque Dios y el Espíritu son uno. Nuestra creencia en la deidad del Espíritu Santo se basa en muchas evidencias en la Biblia, tales como la fórmula del bautismo (Mateo 28:19) y la bendición paulina (2ª Corintios 13:14). Dejamos aquí clara nuestra convicción absoluta de que el Espíritu Santo es uno con el Padre y el Hijo, miembro coigual y coeternal de la Trinidad. Lo que creemos sobre la Trinidad se expresa hermosamente: De modo que el Padre es Dios; El Hijo es Dios; y el Santo Espíritu es Dios. Y con todo no hay tres dioses, sino un solo Dios... Ni confundiendo las personas ni dividiendo la substancia.
Amigo, El rechazar la doctrina de la Trinidad es rechazar la obra salvadora
de Jesús como Redentor de la humanidad y el Espíritu Santo como Consolador.
Si Jesús fuera menos que Dios, su obra sacrificial en el Calvario habría
sido inadecuada. Puesto que Dios es ¡Sólo Dios podía hacer esto! Ningún ser humano finito y pecador podía haber rendido un sacrificio tan perfecto. Su santidad absoluta y la ausencia de pecado en El lo hicieron posible. Si Jesucristo no es Dios, todo el plan de la Redención como lo conocemos por la Biblia es una farsa. El solo hecho que la Biblia enseña la doctrina de la Trinidad es una base adecuada para creer en ella. El cristiano acepta la Palabra de Dios como verdadera. Dios está más allá de nuestra comprensión y, francamente, es así como tiene que ser. Deuteronomio 29:29 dice: “Las cosas secretas pertenecen á Jehová nuestro Dios: mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos por siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley”.
Conclusión: Dios es una Trinidad. ¡Cuan maravillosa es esta verdad!, es Dios de comunión y de amor. Dios el Padre se preocupa de nosotros y nos ama con amor eterno. Dios el Hijo vino al mundo para redimirnos del pecado mediante su muerte en la cruz. Dios el Espíritu Santo nos ilumina, nos regenera, mora en nosotros y hace que las verdades de Dios vivan en nuestros corazones. Nuestras almas se gozan cuando pensamos en estos hechos.
Amén
Ricardo I. Ulloa Pastor
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